"En 1898, catorce años antes del hundimiento del Titanic, el escritor británico Morgan Robertson publicó Vanidad, una novela que narraba el hundimiento del supertransatlántico Titán. Lo curioso es que en 1912, cuando se hundió el Titanic, se comprobó que las características de las dos naves y de la catástrofe eran muy similares. ¿No es extraño?", se pregunta el licenciado Alejandro Parra.

La comparación es elocuente. Longitud (eslora): Titán, 275; Titanic, 300. Tonelaje: Titán, 2500; Titanic, 3000. Los dos barcos tenían tres propulsores, dos mástiles y llevaban 3000 pasajeros. La única diferencia eran los botes salvavidas: el Titanic tenía 24; el Titán, 20. Los dos chocaron una noche de abril con un iceberg y la mayoría del pasaje murió.