La Audiencia de Barcelona ha absuelto a un profesor de baile que estaba acusado de abusar de dos de sus alumnas, de 14 años, al considerar que hay indicios de que las relaciones sexuales fueron "consentidas o, cuando menos, pasivamente aceptadas", por las menores.

La sentencia admite que la conducta del procesado "merece la más enérgica censura y reproche moral" porque, tanto por la diferencia de edad como por su condición de profesor, gozaba de una "inequívoca posición de ascendencia sobre las jóvenes adolescentes y se aprovechó de ella para lograr sus objetivos de naturaleza sexual".

Sin embargo, pese a calificar de "especialmente reprobable" la actitud del acusado, la sala recuerda que para que su conducta sea castigada penalmente se requiere que el consentimiento de las menores fuera viciado por el engaño, la violencia o la intimidación.

Nada impidió a las menores "negarse a entrar en la citada habitación, rechazar desnudarse y tumbarse en el colchón"

El procesado, de 36 años, afrontaba una condena de quince años de prisión solicitada por la Fiscalía por abusar sexualmente desde febrero de 2005 de dos alumnas que asistían a las clases de baile que impartía en la parroquia Sant Josep de Mataró (Barcelona), tras ganarse su confianza prometiéndoles que serían las protagonistas de una obra benéfica.

El profesor mantuvo relaciones sexuales con sus alumnas en varias ocasiones en una habitación a oscuras, en el local de ensayo del grupo de baile, adonde las llevó con la excusa de darles una clase individual para perfeccionar los pases de cara a la obra de la que serían protagonistas.

Para la sala, nada impidió a las menores "negarse a entrar en la citada habitación, rechazar desnudarse y tumbarse en el colchón y, finalmente, salir de ella cuando hubieran querido, más allá del posible bloqueo o confusión emocional inherente a su joven edad".

La sentencia enumera varios indicios de que las menores aceptaron las relaciones sexuales con su profesor, entre ellos el hecho de que la denuncia contra el acusado no se interpusiera sino año y medio más tarde, pese a que ambas menores habían comentado entre ellas lo sucedido, "al parecer sin darle mayor trascendencia".

La Sala sostiene que su ascendencia como profesor no es punible, ya que eran clases voluntarias y discontinuas

Además, recalca el tribunal, ambas chicas admitieron en el juicio que su profesor no las amenazó con hacerles daño corporal ni expulsarlas del grupo de baile; "únicamente les dijo que si no mejoraban su nivel, quizás no les podría dar el papel de protagonistas".

Respecto a la ascendencia que el acusado tenía sobre ellas, la sala sostiene que resulta insuficiente para declarar su culpabilidad, porque "no nos hallamos ante una relación docente continua, como pudiera ser el profesor del instituto, sino ante una actividad extraescolar periódica".

En opinión del tribunal, el vínculo de superioridad es muy diferente en uno y otro ámbito, dado que la asistencia a las clases de baile era voluntaria y las jóvenes podían abandonarlas cuando quisieran.

Otro de los elementos en los que se basa el tribunal para absolver al procesado son las cartas, mensajes telefónicos y poemas de amor que intercambió con una de las chicas, con la que mantuvo relaciones sexuales esporádicas durante más de un año.