"En un futuro, no este año ni en dos, podría producirse un rompimiento de la unión monetaria", dijo Roubini en una entrevista de Bloomberg Radio desde el Foro Económico Mundial en Davos, Suiza. "Es un riesgo creciente".

La preocupación de Roubini contrasta con la opinión del presidente del Banco Central Europeo (BCE), Jean-Claude Trichet, quien dijo que es "absurdo" imaginar que la eurozona de 16 países pueda desintegrarse. La especulación de una división ha aumentado en los mercados financieros ahora que Grecia tiene problemas para bajar el déficit de presupuesto más alto del continente, y que países como España e Irlanda encaran una creciente deuda.

"La eurozona podría bifurcarse y tener un centro fuerte y una periferia más débil, y a la larga algunos países podrían retirarse de la unión monetaria", dijo Roubini, que pronosticó la crisis financiera reciente un año antes de que comenzara. "Esta es la primera prueba" para el bloque del euro.

Economías como España y Grecia están amenazadas por los desequilibrios fiscales y la menguante competitividad, dijo Roubini. Al pertenecer a la eurozona no pueden devaluar su moneda para salir de la recesión exportando, agregó.

Roubini dijo que pese a toda la atención captada por Grecia, España podría constituir a la larga una mayor amenaza para la eurozona porque es la cuarta economía más grande de la región y tiene un desempleo más elevado y bancos más débiles. La tasa de desempleo en España es de más del 19%, casi el doble que el promedio de la UE. "Si Grecia cae, es un problema para la eurozona", dijo. "Si España cae, es un desastre".

Roubini calificó al creciente riesgo soberano como un "fenómeno nuevo" para las economías avanzadas que complicará sus recuperaciones de la peor recesión global desde la Segunda Guerra Mundial.