VALLADOLID, 6 Feb. (EUROPA PRESS) -


El catedrático de Física Atómica, Molecular y Nuclear de la Universidad de Salamanca (USAL) Francisco Fernández González advirtió de que resulta "más peligroso" entrar en un bar de fumadores que vivir cerca de un Almacén Temporal Centralizado (ATC) de residuos nucleares y, por ello, desmintió la idea de que un vertedero de este tipo suponga un riesgo para la salud de quienes viven alrededor.

Según indicó Fernández en declaraciones a Europa Press, los residuos nucleares de alta actividad, que son los que se recogerán en el ATC que se prevé construir en España, son tratados con productos químicos para evitar escapes de radioactividad y se almacenan en contenedores de cemento que sirven de barrera hasta que desciende el nivel de actividad.

Por tanto, el catedrático negó que exista peligro para la población y achacó el miedo de los ciudadanos a la asociación de los ATC con las centrales nucleares y con incidentes como el ocurrido en 1986 en Chernóbil (Ucrania), tras el cual el Gobierno de la Unión Soviética se vio obligado a evacuar a unas 135.000 personas.

"Un ATC no es una central nuclear, que sí conlleva un cierto riesgo. Lo que hay que hacer primero es que la gente esté informada y no hablar de forma inconsciente", señaló el catedrático, quien aseguró que hay "el mismo o más riesgo" en las minas de uranio de Ciudad Rodrigo, donde hay una pequeña concentración de radioactividad natural, o en un hospital, donde hay probabilidad de que se pueda "escapar un tarro con sustancias peligrosas".

"IMAGINACIÓN POPULAR"

"Y después empieza la imaginación popular sobre qué pasaría si se producen terremotos o si hay un ataque terrorista", apuntó Fernández, quien garantizó que estos almacenes se construyen en lugares donde hay escasa posibilidad de seísmos y que están preparados para aguantar el impacto de un misil.

En este sentido, el catedrático de la USAL desaprobó el sistema del Gobierno de "primar" a los municipios que alberguen este tipo de instalaciones al considerar que alimenta el "recelo popular".

El profesor de Física Teórica, Atómica y Óptica de la Universidad de Valladolid (UVA) Luis Carlos Balbás Ruesgas rechazó asimismo que un ATC suponga una amenaza y resaltó que, a sabiendas de las "connotaciones negativas" que conllevan estas instalaciones, los almacenes se construyen y conservan con un "plus de seguridad".

"Objetivamente no es peligroso pues el apantallamiento de los residuos está muy controlado, no se hace a tontas y a locas, y más sabiendo las connotaciones que tiene la energía nuclear; tienen muchos más riesgos otras actividades industriales, entre ellas las de las centrales de ciclos combinados de petróleo, que emiten gran cantidad de óxido nitroso a la atmósfera", añadió Balbás.

El profesor de la UVA aprovechó para explicar que la radioactividad "está dentro del ser humano", en el entorno "y en los propios alimentos" y que los elementos radiactivos perviven durante muchos años.

Así, señaló que productos como la naranja o el chocolate contienen potasio 40 y, por tanto, llevan una pequeña proporción de radiación e incidió en que, incluso en Estados Unidos, se comprueba el nivel de la misma para saber si un vino está hecho a base de uvas.

Finalmente, Balbás consideró "sospechoso" el hecho de que se pongan de manifiesto los peligros de los ATC cuando ni siquiera se cuestionan asuntos como la crisis del petróleo o de la energía y apuntó a "aspectos políticos" como origen de la polémica en torno a los almacenes de residuos.