El hombre ha llegado a la Luna. Hacemos una foto con el teléfono móvil y en cuestión de segundos la están viendo en cualquier parte del mundo. Empezamos a conocer los orígenes del Universo, los misterios del microcosmos y de los fondos oceánicos. Tenemos aviones que superan la velocidad del sonido y trenes que "vuelan" sobre los raíles, rascacielos de varios cientos de metros y robots que empiezan a parecerse a humanos... y las cabinas de Telefónica siguen tragándose monedas y no devuelven el cambio. Bendito avance tecnológico. ¿Qué pensarán de todo esto las administraciones públicas y las organizaciones de consumidores? No parece que les importe en exceso.