El Real Madrid, en un duelo sin brillantez, sacó adelante un partido que no pudo resolver hasta la segunda parte. Los blancos, claros dominadores durante todo el partido, no pudieron convertir ninguna de las ocasiones de las que dispusieron en los primeros 45 minutos.

En el segundo tiempo, cuando parecía que el duelo se podía complicar para los blancos, Arbeloa abría el marcador con una internada por la banda derecha con la que sorprendió a todo el mundo. Con Higuaín luchando por desmarcarse sin conseguirlo, a Arbeloa se le agotaban las opciones. Y optó por lo imprevisible. Cuando todos esperaban el pase al argentino, el canterano optó por cruzar ante la salida del Renan, que descuidó un poco su palo.

Ese primer gol fue clave para abrir el partido, porque en los minutos posteriores la conexión Kaká-Cristiano terminó de cerrar el partido. Un dentro desde la derecha del brasileño fue culminado por Cristiano con un gran cabezazo y una jugada colectiva que no pudo cerrar Kaká (pero que sí que pudo asistir de nuevo al 9 blanco), mató definitivamente el partido.

El 0-3 fue como un mensaje directo el cerebro con una sola palabra: Lyon. Y es que con el duelo ante los franceses a la vuelta de la esquina, los madridistas levantaron un poco el pie del acelerador. También pensó lo mismo Pellegrini, que dio a entrada en el campo a Raúl, Drenthe y Diarrá.

Con el triunfo, el Real Madrid se acuesta a dos puntos del Barcelona a la espera de lo que suceda en el duelo entre el Atlético de Madrid y el Barça.