La compañía proveedora de electricidad, aunque me factura todos los meses, ahorra costes leyendo el contador bimensualmente, maniobra correcta si ese ahorro revirtiera a favor de los usuarios, pero me temo que esto no ocurre en absoluto, observen sus facturas. En diciembre por estimación me facturaron 440kw/h a 0,116150 €, que redondeando al alza supone un total de 51,11 € que pagué religiosamente. En enero con lectura real me “refacturan” 573kw/h a 0,117759 €, que en redondeo suponen 67,48 €.

En buena lógica deberían descontarme la cantidad, 51,11 €, que ya aboné por adelantado, pero cuando se trata de descontar aquellos 440kw/ tienen un precio de 0,114730 €, es decir me descuentan sólo 50,48 €; 63 céntimos de euro menos de lo que ya había pagado, a los que hay que sumar 10 céntimos del IVA correspondiente que también aboné anticipadamente. Multipliquen 63 céntimos por 3.698.000 puntos de suministro, por seis veces al año y tienen un negocio de 13.975.440 € por la cara, y si no pagas te cortan el suministro eléctrico. Más un total de 2.218.800€ de IVA por un concepto inexistente.

De la factura del gas, y de los cánones fijos que la gravan, hablaremos otro día, sin necesidad de cambiar de compañía pues es la misma proveedora, que está actuando en régimen casi de monopolio natural y consentido sobre la energía de uso doméstico en España.