La Dirección General de Tráfico (DGT) tiene intención de ponerse cuanto antes a trabajar en un sistema que permita a los jóvenes de 17 años ponerse al volante acompañados de otro conductor. El proyecto está incluido en el plan estratégico de Seguridad Vial 2010-2015 que ultima el departamento que dirige Pere Navarro, y podría ponerse a rodar antes de que acabe la legislatura. Aunque aún no está totalmente definido el modelo que se adoptará finalmente, es previsible que se opte por un sistema que obligue a los jóvenes a acudir a la autoescuela y tomar un número mínimo de clases teóricas y prácticas. Y antes de ponerse al volante deberán aprobar el examen teórico. Podrán entonces conducir acompañados hasta los 18 años, cuando podrán examinarse del práctico. Este modelo u otros muy similares han funcionado con éxito (reducciones de hasta un 25% de la siniestralidad juvenil) en otros países como Francia, Reino Unido, Suecia, Bélgica, Noruega, Estados Unidos o Australia. En alguno de ellos se aplica desde hace varias décadas.
Fuentes de Tráfico señalan que es un proyecto "que gusta a todo el mundo". El conductor sin experiencia adquiere habilidades de forma gradual y siempre acompañado de una persona que tenga un mínimo de antigüedad en el permiso de conducir (se barajan cinco años).
El tutor, con los 12 puntos

El tutor del novato no podrá haber perdido ningún punto del carné ni tener en su historial faltas muy graves. El objetivo es entrenar de forma intensa y supervisada a los jóvenes aspirantes en uno de los periodos en los que éstos sufren más accidentes: los primeros meses.

La idea de implantar la conducción acompañada o tutelada en España viene hace tiempo. El 8 de mayo de 2009 se reformó el Reglamento de Conductores, aunque pasó prácticamente desapercibido, y se incluyó una disposición final que dejaba al Gobierno las manos libres para "regular las condiciones y los requisitos de la licencia de conducción acompañada para realizar el aprendizaje en la conducción". Según fuentes de Tráfico, se intentará implantar en esta legislatura, pero no es la máxima prioridad. Con esta medida se pretende rebajar aún más las muertes de los más jóvenes en accidente de tráfico, que desde 2003 han descendido un 64%. Los jóvenes son aproximadamente el 22% de la población, el 20% del censo de conductores y soportan el 36% de las muertes en accidente de tráfico y el 42% de los heridos graves.