Previo al Gran Premio de Bahréin de 2010

Neumáticos lisos, prohibición de repostajes, Lotus, Mercedes, Michael Schumacher… ¿Hemos viajado al pasado? No, la Fórmula 1 se adentra en el siglo XXI recuperando buenas ideas y viejos buenos nombres. Pero también hay nuevos: Hispania Racing, Richard Branson, Karun Chandhok, Kamui Kobayashi, Lucas di Grassi, Vitaly Petrov…

E incluso hay un monoplaza diseñado sin túnel de viento. El Gran Premio de Bahréin será un coctel explosivo de incertidumbre e ideas radicales. ¿Preparados para adentrarnos en el futuro mirando al pasado? Arranca el mundial 2010 de Fórmula 1.

La misma droga inocua

Si, por un casual, Schumacher adelanta a Senna mientras un Lotus entra a boxes sólo para cambiar de neumáticos… Quizá a más de uno le dé la impresión de haber viajado en el tiempo. Pero ni Senna es Ayrton, sino Bruno, ni Schumacher es el mismo Michael, sino un tipo cuarentón que ya no viste de rojo. El Gran Premio de Bahréin será una mezcla de pasado, presente y futuro. Una mezcla casi imposible sólo un par de años ha. Una mezcla cuyo sabor no le gustará a todo el mundo, pero que seguirá enganchándonos a nuestras pantallas, como desde hace muchos, muchos años.

Y es que la Fórmula 1 es probablemente el deporte que más evoluciona temporada tras temporada, pero que sigue atrayendo irresistiblemente a millones de aficionados, como una droga inocua recetada en pequeñas dosis. ¿Cómo no dejarse tentar?

Largo y duro invierno

Ciento treinta y dos días sin Fórmula 1 son muchos días. Cada uno lo ha sobrellevado lo mejor que ha podido. Revistas antiguas y viejos vídeos VHS de aquellos días sin Internet ni DVD han sido la panacea para los nostálgicos irremediables como quien suscribe. Aquellos rugidos atronadores de motores a sus máximas revoluciones, aquellos días de escapatorias peligrosas, aquellos adelantamientos imposibles… Esos héroes que justificaban su sueldo arriesgando su vida en cada curva, en cada adelantamiento.

Hoy han cambiado mucho las cosas (afortunadamente también en seguridad), pero las mismas mariposas revolotean en el estómago cuando la cámara enfoca a una parrilla repleta de coches a punto de dar rienda suela a su potencia en plena salida. En pocos, muy pocos días, volveremos a experimentar esa sensación tras varios meses de pretemporada ajetreada. El duro, lluvioso y frío invierno llega a su fin. Hay ganas de sol y calor. El sol de Bahréin y el calor de los motores.

Alonso, todo vestido de rojo

Si siempre es difícil adivinar quién puede ganar la primera carrera de un mundial, este año lo tenemos más difícil que nunca. Apostar por Ferrari parece la decisión lógica (¿Alonso o Massa?), pero todos los favoritos quieren quitarse la presión de serlo. La llegada de Fernando Alonso a la Scuderia cumple las expectativas de sus aficionados desde hace varias temporadas. El español se ha vestido ya de rojo. Lejos quedan los días del “¡Toma, Ferrari!” o de cuando aseguraba que quería ganar su tercer mundial sin pasar por Maranello, como Ayrton Senna.

Todos cambiamos. ¿Por qué no? Rectificar es de sabios. Este año toca resarcirse de dos temporadas anónimas, condenado por un Renault imposible. El español tiene hambre y quiere dar su primer bocado ya en Bahréin. Pero ¿contará Fernando con un coche ganador? Él mismo contesta, cómo no, sin asegurar nada: “No lo sé. El coche ha funcionado bien en la pretemporada, y he tenido la suerte de coger muchos días secos”.

Esa ha sido una de las claves de esta pretemporada: el tremendamente húmedo clima español, inhabitual otros años. El agua ha inundado medio país, y las pistas de Fórmula 1 no han sido menos. A pesar de todo, Fernando confía en haber hecho todos los deberes: “El último día de entrenamientos marcamos la última cruz a la lista de cosas que teníamos que probar. Llegamos a Bahréin con todo lo que podíamos hacer.” El F10 se ha mostrado rápido y fiable, exactamente lo que Alonso esperaba tras su fichaje por la Scuderia. Pero aún así, el piloto asturiano no se fía, y considera a todos los monoplazas como rivales para ganar, aunque obviamente destaca a Red Bull, McLaren y Mercedes.

Las incógnitas de Bahréin

Cuando se apaguen las luces rojas del semáforo de Bahréin, habrá muchos lugares adonde mirar. Sin duda nos faltarán ojos para abarcar todos los puntos interesantes. Confiaremos en las repeticiones para no perdernos detalles: ¿Será Michael Schumacher tan rápido como antaño? ¿El equipo Lotus conserva sólo su nombre? ¿Podrá Pedro de la Rosa devolver la ilusión a sus admiradores? ¿Serán los Renault sólo tractores amarillos o han recuperado el espíritu de los 80? ¿Seguirá Felipe Massa en plena forma tras su accidente en Hungría? ¿Hará Bruno sentirse orgulloso a su tío, allá donde esté? ¿Button y Hamilton lucharán juntos o cada uno por su lado? ¿Virgin es la escudería que revolucionará la Fórmula 1 o se convertirá en una chicane móvil más? ¿Cómo le irá al primer equipo pseudo-español? Abran sus ojos; este año más que nunca tendremos muchos puntos de interés.

Bahréin, vieja pista nueva

Y por si fuera poco, hasta el escenario de la primera carrera del año (Sakhir, Barhéin) estrenará trazado: tras la cuarta curva (un vértice a derechas), los monoplazas tomarán la variante rápida de la izquierda, donde serpentearán hasta volver a enlazar con la pista antigua, sólo unos metros más allá de donde la abandonaron. Son ocho curvas nuevas, estrechas y reviradas.

Un toque nuevo que intentará suplir la emoción que siempre brindaba Melbourne, tradicional inicio de temporada desde 1996 en casi cada mundial. Para Pedro de la Rosa, flamante retorno a la Fórmula 1 de la mano de BMW Sauber, esta pista exige hacerse amigo de un elemento muy importante: el viento. "Lo importante en este circuito es interpretar la dirección del viento para el domingo ya que suele ser muy fuerte y condiciona mucho las relaciones de cambio en séptima a la hora de adelantar”, asegura un emocionado catalán con ganas de volver a levantar al público de sus asientos. Él también opina que la nueva sección cambia en gran parte la idea que los equipos tenían de este circuito: “Lo convierte en una pista nueva, pues hay que adaptar el nivel de carga aerodinámica”. Los adelantamientos, a priori, serán abundantes.

Adiós, repostaje, adiós

Olvídense de los repostajes. Olvídense de los incendios. Olvídense de aquel coche saliendo de boxes con la manguera enganchada. Este año no habrá estos sobresaltos rocambolescos. La prohibición de repostar del siglo XXI se estrenará este domingo. La Fórmula 1 regresa así a aquellos años 80 en los que el fuego era tan temido que la Federación prohibió la recarga de combustible. Aunque duró poco. Esta vez es cuestión de espectáculo. Sí, muchos echarán de menos el baile de mecánicos y la estrategia, pero también muchos preferimos que un piloto adelante sobre la pista en vez de ahorrar un par de vueltas de combustible y hacerlo en boxes. Ahora habrá que arriesgar sobre la pista, forzar adelantamientos y ganarse el puesto de tú a tú. Claro, que los neumáticos y su conservación también jugarán un papel clave. Los diferentes componentes para cada carrera y la elección de cada piloto marcarán la diferencia estratégica.

Nombres para dar color a la Fórmula 1

Quizá hasta ahora pocos conocen a Richard Branson. El año pasado le veíamos disfrutar como un niño al lado de Ross Brawn en esa extraña asociación que acabó llevándose ambos mundiales. Y eso es Richard Branson: un niño grande que disfruta ganando. Está acostumbrado a ello. ¿Por qué le resaltamos a él y no al resto de patrones de otras escuderías? Es pronto para hacer predicciones, pero sin duda Richard dará mucho que hablar durante la temporada 2010, tanto por sus excentricidades, como por sus maniobras comerciales. Un hombre que prácticamente no tenía ni idea de Fórmula 1 hasta hace bien poco dirige ya su propio equipo. Ahora sólo queda ver si es el nuevo Flavio Briatore del paddock, esa chispa multimillonaria avispada y divertida. Ha llegado para poner color a la Fórmula 1, y la marca Virgin sabe desde hace décadas cómo hacerlo en los más variados mercados.

Sobre la pista, quienes darán el espectáculo deportivo, que es el que realmente nos emociona, serán los pilotos. Jaime Alguersuari inicia su segunda temporada, la primera completa, a lomos del STR5 de Toro Rosso. Tras sólo ocho carreras hasta ahora, Jaime tiene ganas de demostrar que lo suyo no ha sido casualidad: está en la Fórmula 1 para llamar la atención. Las últimas pruebas de 2009 fueron aprendizaje; ahora no valen excusas. Las victorias quizá queden lejos, pero está labrando su propio futuro para, quién sabe, tomar el relevo de Fernando Alonso.

Algunas carreras más tiene un tal Michael Schumacher. Concretamente doscientas cincuenta. Todavía tenemos frescas las palabras emocionadas de su despedida en la rueda de prensa de Monza, en la temporada 2006, y aquí le tenemos de nuevo: cuarentón, con sed de gasolina y nuevo equipo. ¿Alguien lo hubiera creído entonces? Si Michael sigue activo el año que viene, y todo apunta a que sí, celebrará sobre su bólido plateado el vigésimo aniversario de su debut, que tuvo lugar en aquel ya lejano Gran Premio de Bélgica de 1991. Cuando la Fórmula 1 parecía recuperada de su retirada, que muchos vaticinaron como el fin de este deporte, regresa para chafarle la fiesta a Nico Rosberg, que se las veía muy felices con su contrato con Mercedes GP. Nico, siempre reclamando un coche competitivo que nunca tuvo, ve cómo ahora uno de sus principales rivales está sentado junto a él en los garajes. Los duelos fratricidas están condenados a desatarse esta temporada: Fernando Alonso y Felipe Massa; Jenson Button y Lewis Hamilton; Sebastian Vettel y Mark Webber, Michael Schumacher y Nico Rosberg.

La nueva normativa

No podíamos dejar de hablar de la nueva normativa. La prohibición de repostajes acarreará, además, un notable incremento del depósito de gasolina: ciento ochenta kilogramos de gasolina transportará cada monoplaza (casi el doble que en 2009) duraten la carrera. En Bahréin no habrá problemas, pues su clima es demasiado estable, pero cuando llegue la lluvia será interesante ver quién puede dominar su bólido con maestría de verdad. En los entrenamientos, la diferencia de tiempos con respecto a la carrera será notable, pues los monoplazas podrán salir con poco carburante, entre diez y trece kilos.

Los neumáticos delanteros serán veinticinco centímetros más estrechos que la pasada temporada. Eso tratará de facilitar el pilotaje, pues intentará compensar los sobrevirajes. La aerodinámica también se ve afectada, además de por la ampliación de la batalla de los coches. Los equipos ya han experimentado con nuevos elementos aerodinámicos, especialmente McLaren, cuyo alerón trasero no ha convencido a todo el mundo.

Por último, el reparto de puntos varía considerablemente: 25 para el primero, 18 para el segundo, quince para el tercero, doce para el cuarto, diez para el quinto, ocho para el sexto, seis para el séptimo, cuatro para el octavo, dos para el noveno y uno para el décimo. ¡Ah! ¿Y el KERS? La FIA lo permite, pero los equipos han dicho: “No, gracias”. Seguro que no lo echaremos en falta. En cualquier caso, que gane el mejor.
Redacción - Héctor Campos - Infomotor Network, S.L