El campeón mundial se sincera
La llegada a la treintena de años en su carné de identidad no sólo no ha supuesto una crisis para él, sino que ha sido la época más gloriosa de su carrera deportiva. Jenson Button experimenta uno de sus mejores momentos profesionales y personales; se convirtió en campeón mundial de Fórmula 1 la pasada temporada y afronta en 2010 su undécima temporada consecutiva.
Aunque su arranque en la Fórmula 1 fue modesto, ya en 2004 dejó claro que sus aspiraciones eran ganar; logró su primer podio en Sepang, Malasia, en 2004 (a los mandos de un BAR-Honda), y desde entonces lo ha visitado esporádicamente, pero siempre sin lograr una victoria hasta la solitaria y alocada de 2006 en Hungría. Desde entonces, la sequía duró hasta el año pasado, cuando se proclamó campeón mundial con la escudería de Ross Brawn, Brawn GP.
Nunca tengo un plan B. Es uno de mis defectos, obviamente"
Jenson fichó para McLaren-Mercedes en 2010, donde ya se ha estrenado ganando una carrera (Australia) y colocándose cuarto en el mundial a sólo cuatro puntos del líder. Es hora de conocer, gracias a la página oficial de la Fórmula 1, un poco más en profundidad a Jenson Button, un hombre que no se asusta por nada. Bueno, por casi nada: “Me asustan los tiburones… y perder, ¡porque es lo contrario de ganar!”.
Tengo novia y soy un hombre de una sola mujer"
En la Fórmula 1 todo cambia rápidamente. En una carrera, las decisiones han de tomarse en segundos, instantáneamente, y lo programado para un fin de semana se puede ir al traste en un minuto. La capacidad de reacción determina salir airoso o no de una situación comprometida. Pero Button reconoce que no es el tipo de persona que guarda un as en la manga o tiene un plan B en la recámara, por si las moscas… “No, nunca tengo un plan B. Es uno de mis defectos, obviamente”. Un defecto mitigado por otras virtudes, como su ansia por ganar. Así responde cuando se le pregunta sobre cuál es su subidón preferido: “Ganar para mí es el mayor subidón. La adrenalina de ganar”.
La ajetreada vida del paddock de la Fórmula 1 casi no deja tiempo para la vida personal. Viajes, entrevistas, promociones, fotografías, más entrevistas… La familia y las parejas de los pilotos padecen junto a ellos una vida adinerada, pero a pleno ritmo, quizá no siempre tan hogareña y tranquila como muchos quisieran. Siempre ha habido pilotos juerguistas, incluso mujeriegos, que se subieron al tren del exceso y disfrutaron a toda máquina. Button, pese a todo, se mantiene fiel a su gente: “Tengo novia y soy un hombre de una sola mujer”.
Odio los alimentos grasientos. Perder. La economía… y la gente negativa"
Los pilotos, auténticos robots sobre la pista durante todo el fin de semana de gran premio y también en la fábrica del equipo, poniendo a punto una máquina tan precisa como rápida, tienen sin embargo un corazoncito mortal que necesita otras distracciones. A Jenson le gusta ir al cine, aunque reconoce que los directores lo tienen difícil con él para emocionarle de verdad: “Casi ninguna película me hace llorar. ‘The Notebook’ [En español titulada como “El diario de Noah”] casi me hizo llorar. Y también ‘Days of Thunder’ [“Días de trueno”]… No, en realidad no, era broma”. En la mesilla de noche de Button podemos encontrar libros; ¿cuál es el último que ha leído? “El último libro que he leído es ‘Breaking Vegas’, que es sobre el juego”.
Button ganó el Gran Premio de Australia, en Albert Park. Pero otro piloto tuvo menos suerte a los mandos de un volante… de su coche de calle. Fue Lewis Hamilton, a quien la policía local le pilló haciendo una demostración de pilotaje olvidándose, eso sí, de que las calles estaban abiertas y no tenía permiso para hacer el gamberro. Button recuerda que él también tuvo algún problemilla con el orden por ir demasiado deprisa: “Creo que la mayor multa que me han puesto, sin contar en la Fórmula 1, ha sido una de quinientas libras, algo así como seiscientos euros. Fue en 2000. No puedo recordar a cuánto por encima del límite iba”.
Me teñí el pelo a los 14 años. Me lo puse muy rubio. Era horrible"
Cuando uno es millonario y tiene casi todo cuanto desea, incluido un trabajo por el que muchos incluso pagarían (no hay más que ver a los pilotos que literalmente “compran” sus asientos para debutar en la F1), todavía quedan ciertas cosas en la vida que a uno le cabrean. Jenson tiene las suyas: “Cuando llueve y no tengo paraguas. Los alimentos grasientos. Perder. La Economía… y la gente negativa”. Pero nada peor que mirarse al espejo y repeler tu propia imagen. Jenson experimentó esa sensación una vez: “Me teñí el pelo a los 14 años. Me lo puse muy rubio. Era horrible”.
No tengo ‘piercing’, pero sí tres tatuajes. Me haré un cuarto cuando esté en Japón"
Y es que los pilotos también cuidan su estética. Las marcas aprovechan sus famosas caras como escaparates a sus productos, como en cualquier deporte. Aún así, hay detalles estéticos personales que quedan ocultos. Button tiene los suyos: “No tengo ‘piercing’, pero sí tres tatuajes. Me haré un cuarto cuando esté en Japón. Dos de ellos no te los puedo decir… Son privados y están en japonés. Este de mi cadera es un botón [en inglés, button]… Es obvio”.
Fuera de la Fórmula 1, realmente no admiraba a nadie"
Jenson tiene ahora 30 años y es el ídolo de muchos jóvenes que aspiran también a ser campeón del mundo. Pero Button también fue niño y tuvo sus propios ídolos. ¿Cantantes, personajes de cómic, actores, héroes…? Nada de eso: “Alguien a quien realmente admiré era Alain Prost. También a Nigel Mansell, que siempre era divertido de ver. Fuera de la Fórmula 1, realmente no admiraba a nadie”. Y es que desde pequeño Jenson ha estado obsesionado por competir: “Mis profesores te dirían que no era malo estudiando, pero que perdía la concentración; siempre estaba pensando en otra cosa. Siempre estaba pensando en competir”.
En Brasil del año pasado, pensé que el campeonato se podría escapar"
Ahora compite. Ahora siente el sabor de la velocidad en estado puro. Jenson ha hecho realidad su sueño. Sobre las pistas, vuelve a sentir en cada carrera la pasión de la velocidad y de la Fórmula 1. Aunque no siempre es así: “La última vez que me enfurecí de verdad fue el año pasado en Brasil, en la clasificatoria. Estaba realmente enfadado por la elección de neumáticos que hice. Realmente me enfadé. Pensé que el campeonato se podría escapar. Pero fue un gran día para mí”. ¿Se repetirá ese gran día este año? Sólo el tiempo lo dirá.
Redacción - Héctor Campos - Infomotor Network, S.L.