Los integrantes de la selección argentina de fútbol que así lo deseen podrán mantener relaciones sexuales durante el Mundial de Fútbol de Sudáfrica.
La única condición será que lo hagan con sus parejas estables, que no le roben horas al descanso y que no empleen "aditivos" -como por ejemplo una botella de champagne- informó ayer el médico del combinado albiceleste, Donato Villani, en declaraciones a una radio local.

"El sexo forma parte de la vida social de todos y en sí no es un problema. Los inconvenientes aparecen cuando aparecen los excesos" explicó Villani.

Según el médico, por eso mismo tampoco tendría sentido prohibirles durante más de un mes a los jugadores "un asado, un vaso de vino o un poco de dulce de leche".

"Así que cada tanto lo tendrán permitido" afirmó.

Las disposiciones, aprobadas por Diego Maradona, no podrían estar más lejos del estilo de técnicos como Fabio Capello, quien ya indicó que limitará el contacto de los jugadores de la selección de Inglaterra con sus novias y esposas durante la competición.

Y también han reabierto un viejo debate, que se repite en las vísperas de todo torneo de importancia:

¿Qué tanto afecta al rendimiento deportivo la actividad sexual?

"Impacto psicológico"
Para el doctor Andrés Flores-Colombino, profesor de sexología clínica de la Universidad La República, en Uruguay, el impacto físico del sexo antes de un partido es mínimo.

Las calorías que se pierden en el sexo se pueden recuperar con un vaso de leche y dos galletas.

Pero el impacto psicológico puede ser notable.

"Una persona con un peso normal pierde durante un acto sexual entre 400 y 700 kilo-calorías. Y eso se recupera con un vaso de leche y dos galletas", le dijo Flores-Colombino a BBC Mundo.

"Pero también hay que tomar en cuenta los mitos y creencias que tienen algunos jugadores. Si ellos creen que tener sexo antes de un juego les va a producir una pérdida de agilidad o de agresividad, entonces esa pérdida se va a dar".

"Se trata, sin embargo, de un factor puramente psicológico", aclaró el también ex presidente de la Federación Latinoamericana de Sociedades de Sexología y Educación Sexual.

Sin generalizar
En otras palabras, el impacto del sexo –o la falta de- sobre cada uno de los mundialistas va a variar de jugador en jugador.

"Para algunos jugadores, tener sexo antes de un partido, es más bien una cábala, un talismán" afirmó el doctor Flores-Colombino.

Y hay quienes podrían más bien verse perjudicados por la falta de sexo si ésta se prolonga durante mucho tiempo, como resultado de una concentración.

Diferentes técnicos, sin embargo, aplican diferentes reglas.

Pero interrogado acerca de si seguir el ejemplo de su colega argentino, el técnico de la selección brasileña en cierta forma reconoció la importancia de no generalizar.

"No a todos les gusta el sexo", dijo Dunga durante una conferencia de prensa brindada pocas horas después de su llegada a Sudáfrica, según reportes de BBC Brasil.

Apoyado por la ciencia
En cualquier caso, las reglas que regirán en el campamento argentino están apoyadas por abundante investigación.

Pero la ciencia se ha concentrado más en desmentir la creencia de que el sexo antes de una competencia "debilita las piernas" –como le decía su entrenador a Rocky en la película del mismo nombre- que en comprender bien su impacto sobre el estado mental de los atletas.

Algunos científicos, por ejemplo, creen que la abstinencia podría ayudar a algunos deportistas a concentrarse mejor.

Pero otros más bien recomiendan el sexo como una forma de disminuir la ansiedad.

La clave, en cualquier caso, es consistencia.

O, en las palabras del doctor Pablo Gasque, del servicio de medicina deportiva del ayuntamiento de Alcobendas, en Madrid, "normalidad".

"Lo mejor es tomar las cosas con la naturalidad que tienen", le dijo Gasque a BBC Mundo.

Y eso también aplica al sexo y los atletas. Incluso en medio de un mundial.