20minutos publica un entrevista en la que un Joaquín Sabina armado con un cigarro y una cerveza, como dice el entrevistador, vuelve a mostrar su particular punto de vista acerca de la derecha, los curas o la SGAE. Lamenta que los parados no salgan ya a la calle, y defiende la fiesta nacional.

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"La izquierda de hoy está hecha una mierda. Sin programa, sin alternativas, sin ideología", se lamenta el cantante. Además, piensa que la política que Zapatero "está haciendo ahora mismo no es de izquierdas, desde luego". Cree que lo que le falta a la política española es que "los parados y la clase obrera salieran a la calle a quemar televisiones. Es tremendo que cinco millones de personas estén ahí, por las tardes, viendo Sálvame".

Dice Sabina en 20minutos que es muy consciente de que cae tanto bien como mal a mucha gente. Lo acepta y dice que no ha "buscado ni amigos ni enemigos. Soy un tío de lo más pacífico, muy educado. Soy del cuerpo diplomático. A mí también me cae mal mucha gente...". El cantautor reconoce en este punto que se ha "mordido la lengua" muchas veces. "Pero trato de decir en televisión lo mismo que digo en un bar, y eso a veces trae problemas". Aunque sentencia: "Me he arrepentido muchas veces de no haber dicho más barbaridades".

No obstante, Sabina se presenta como un convencido defensor de la fiesta taurina, recientemente prohibida en Cataluña. "El que no quiera ir a los toros, que no vaya. Y que se dejen de tocarnos los cojones, que hay más cosas importantes. Pero que no hablen de ecología ni de amor a los animales, porque no conozco a nadie que los ame más que los ganaderos y los toreros. Si yo fuera animal, me gustaría ser toro de lidia. A ninguno se lo respeta más". Y sentencia: "Tiene la posibilidad de que le indulten y pasarse toda la vida follando vacas".

El diario 20minutos también menciona la polémica generada por corto de Javier Krahe, titulado "Cómo cocinar a un Cristo". Dice Sabina que "era un chista para amigos, nada más" y que todo se ha exagerado porque "los curas vuelven a estar amparados por la derecha, y eso es muy peligroso".

Sabina, que hace pocos meses sacó a la venta su último disco, dice que se da "con un canto en los dientes", refiriéndose a las 200.000 copias que ha vendido "Vinagre y rosas" en un mes. "La Gente está comiéndose los mocos y yo soy un privilegiado", reconoce.

Será ese éxito el que le lleva a defender a la SGAE, entidad de la que forma parte. "Es una sociedad privada de la que soy socio, pero no he ido jamás a una junta directiva. Debería estar más metido ahí, pero ni lo he hecho ni lo voy a hacer". Y aunque confiesa que tiene "otras cosas en las que invertir el tiempo", también cree "que se la ha demonizado demasiado".

En su vida privada, dice que la etiqueta de canalla que le atribuyen "es un aburrimiento. Ya quisiera seguir siendo un canalla. Me lo pasaba muy bien". Dice sobre las drogas que "lo primero que deberían hacer las instituciones es legalizarlas". "Cuando legalizaron el alcohol en Chicago siguió habiendo borrachos, los que desaparecieron fueron los Al Capones. Cada cual que haga con su vida lo que le parezca sin hacer daño a terceros".