El fracaso de esta temporada es culpa suya, asegura el patrón



Peter Sauber acusa a Ferrari, a los antiguos propietarios de BMW y al anterior director técnico de la escudería, Willy Rampf, de ser los culpables del pésimo rendimiento de su escudería en la presente temporada.
"Dejemos las cosas claras: el C29 es un coche malísimo. Ha sido un desagradable regalo de despedida de BMW y Willy Rampf; además, cinco averías del motor Ferrari en ocho carreras es inaceptable".
Pedro de la Rosa y Kamui Kobayashi sólo han logrado sumar un punto entre ambos, y lo hizo Kobayashi en la primera carrera de la temporada. Desde entonces, la lista de desgracias mecánicas ha acompañado a la escudería hasta ponerla al borde del abismo, pues empiezan a despertarse los rumores sobre su venta para la próxima temporada. Pero Peter Sauber no cree que los pilotos o el personal sean los culpables del fracaso, sino de la herencia recibida, aunque el sorprendente Kobayashi del final de la pasada temporada parece haberse esfumado en esta; en Canadá se estrelló contra un muro en la primera vuelta, aunque Peter no se lo tiene en cuenta: "Se disculpó en mi oficina. No importa: es el precio que se paga por un novato".
BMW vendió su equipo a finales del año pasado. El comprador fue Sauber, que precisamente había fundado el equipo en 1993. En abril del presente año Willy Rampf abandonó el equipo y fue sustituido por James Key. Pero la situación no mejoró. Para Sauber, se trata de un problema demasiado complicado como para resolverlo fácilmente. Para empezar, Peter quiere una fiabilidad mínima para poder terminar la temporada: "Sólo nos dan ocho motores por piloto y temporada, pero a este ritmo necesitaremos más, y eso conlleva penalización de diez puestos en la parrilla. Necesitamos una mejor fiabilidad. Todas nuestras esperanzas descansan ahora en el C30 del próximo año".

Redacción - Héctor Campos - Infomotor Network S.L.