Insultos, malos gestos y naranjas son algunos de los motivos de las expulsiones en el torneo, como la del francés Anelka

"Vete a tomar por el culo, sucio hijo de...". Es lo que le dijo Nicolas Anelka al seleccionador francés, Raymond Doménech, en el descanso del partido que enfrentaba a los Bleus contra México y que acabaron perdiendo por 0-2. Los insultos le costaron el destierro de Sudáfrica. No es el único jugador que se va antes de tiempo de un Mundial. El primer antecedente remonta a Italia 1934.

Otto Nerz, además del seleccionador del equipo alemán, era médico. A sus jugadores les prohibió comer naranjas porque consideraba que disminuían el rendimiento. El delantero del Bayern de Múnich, Sigmund Haringer, Sigi, después de vencer a Bélgica en octavos de final por 5-2, desoyó la orden y se merendó una naranja mientras se dirigía a los vestuarios. No volvió a pisar ninguno más en ese Mundial. Nerz lo mandó de vuelta a Alemania por indisciplina.

El de Nerz no es el único caso de una expulsión germana en un Mundial. En México 1986, al portero alemán Ulrich Stein no se ocurrió otra cosa que llamar "títere" a su seleccionador, Franz Beckenbauer. El Kaiser no se lo pensó dos veces y le devolvió a Alemania. Este castigo pesó como una losa en la carrera de Stein, que no volvió a jugar con la selección ni con Beckenbauer, ni con ningún otro entrenador.

En el Mundial de Estados Unidos 1994 volvió a haber problemas en el seno de la selección alemana. Stefan Effenberg, en el partido contra Corea del Sur (3-2), le mostró el dedo corazón a la afición que estaba viendo el partido en el estadio de Dallas. El presidente de la Federación, Egidius Braun, y el seleccionador, Berti Vogts, lo expulsaron inmediatamente. Desde entonces, a la peineta española en Alemania la llaman el Effe. El medio alemán siempre fue un jugador impetuoso pero debería haber sabido que Vogts no aguantaba indisciplinas. Un año antes, vetó a Lothar Matthäus de la selección por haber insultado a Jürgen Klinsmann. Para el Mundial ya lo había perdonado.

En Estados Unidos, otro centrocampista, el rumano Ion Vladiou también se marchó a casa antes de tiempo. Vladiou fue sancionado con tres partidos por una dura entrada que le costó la expulsión en el partido contra Suiza. Rumanía perdió 1-4. La sanción no le gustó al futbolista y empezó a criticar al cuerpo técnico. Lo echaron, como ya lo había hecho anteriormente el Steaua de Bucarest por haberle roto la nariz a un compañero.

En Francia 98, al futbolista colombiano Faustino Asprilla le molestó que su técnico, Hernán Darío Gómez, lo sustituyera en el primer partido contra Rumanía, a falta de cinco minutos para el final. Los sudamericanos perdieron 0-1. En la jornada de descanso, el delantero se explayó ante los medios de comunicación, insinuando que el técnico tenía jugadores intocables en el equipo. Regresó a la concentración para recoger sus maletas y volver a Colombia.

Otro malestar por una sustitución fue el motivo por el que el esloveno Zlatko Zahovic fue expulsado del Mundial de Corea y Japón 2002. El técnico de Eslovenia, Srecko Katanec, decidió cambiar al centrocampista en el partido contra España, que terminaron perdiendo por 3-1. Esta circunstancia desencadenó la ira Zahovic, que, incluso, trató de agredir a su seleccionador. La Federación lo echó del Mundial. No era la primera vez que Zahovic se encaraba con un técnico. El Olympiakos lo expulsó del equipo en 2000 por sus constantes enfrentamientos con el entrenador y con sus compañeros. Héctor Cúper, en el Valencia, también tuvo que soportar su mal humor. Zahovic no fue el único expulsado de Corea y Japón.

Si los insultos de Anelka parecen duros, los que profirió Roy Keane contra su seleccionador, Mick McCarthy no se quedan atrás: "Eres un mentiroso, un capullo de mierda. Te desprecio como jugador, como entrenador y como persona. Te puedes meter la Copa del Mundo por el culo...". La retahíla sigue y sube de tono. La versión oficial dice que el medio centro irlandés se quejó al preparador de porteros, Pat Booner, de las malas condiciones del campo en el que entrenaban en Japón y eso motivó su expulsión del Mundial. Pero lo cierto es que las relaciones entre el ex del Manchester United y McCarthy fueron tensas desde la fase de clasificación, donde Keane amenazó con no acudir con su selección a Mundial en múltiples ocasiones. Antes de quejarse del terreno de juego, ya lo había hecho por no haber volado a Japón en primera clase.

Choques de egos e indisciplinas, malos gestos y naranjas. Anelka es el último caso, pero no es el único ni será el último.