El piloto español nos descubre parte de su vida cotidiana fuera de los circuitos

Aunque algunos puedan pensar lo contrario, los pilotos de Fórmula 1 tienen una vida aparte de las carreras, una vida menos pública y más familiar, una vida secreta para los aficionados. Pedro Martínez de la Rosa ha querido darnos a conocer algo más sobre algunos aspectos más privados de su vida.

El piloto barcelonés ha participado en 78 grandes premios, consiguiendo 29 puntos, incluyendo el segundo puesto logrado en Hungría en 2006, lo que le sitúa junto a Fernando Alonso y Alfonso de Portago como uno de los tres pilotos españoles en pisar alguno de los cajones del podio.

Uno de los aspectos que más llaman la atención sobre Pedro es su miedo a las alturas. Al veterano piloto de Sauber le aterran los viajes en avión, algo bastante curioso dado el gran número de viajes por el aire a los que están obligados los pilotos de Fórmula 1 a lo largo de la temporada. Su fobia se debe a que de vez en cuando sueña con que fallecerá en un accidente aéreo. "Me asustan de los aviones porque a veces sueño que muero en un accidente aéreo".

Pedro se define como una persona testaruda, que rara vez dispone de un plan B para afrontar las diferentes situaciones a las que hacer frente. "Si hay una roca frente a mí voy a tratar de pasar por ella. Soy como un elefante en ese sentido. No soy tan inteligente", afirma el español.
Podría estar en una cueva sin luz, pero si estoy con mis hijas y mi mujer, soy un hombre feliz"

De la Rosa confiesa sentirse feliz junto a su mujer y sus hijas, ante cualquier circustancia. "Yo podría estar en una cueva sin luz, pero si estoy con mis hijas y mi mujer, soy un hombre feliz", y lo que peor lleva de su vida de piloto, aparte de los viajes en avión, es la soledad en la habitación de un hotel. "Extraño a mi familia, me siento muy débil cuando no estoy con ellos. También echo de menos las noticias en español. Cuando voy a la habitación del hotel, lo primero que hago es buscar un canal en español. Lo dejo encendido todo el tiempo y entonces me siento algo mejor".

El piloto de Sauber, quien basa gran parte de su preparación física en el ciclismo, dice sentirse admirador de Lance Amstrong, por la gran capacidad tanto física como psicológica demostrada por el gran campeón norteamericano. "Él es alguien a quien admiro enormemente porque sé lo duro que es el ciclismo. Físicamente es diez veces más duro que pilotar un coche de Fórmula Uno. Me gustaría entrar en su cerebro para ver cómo piensa".
Sólo soy capaz de cocinar espaguetis"

Entre sus héroes se encuentran Alain Prost, Ayrton Senna, a quien le hubiera gustado conocer personalmente, y a su progenitor, a quien califica como "su superhéroe".

Pedro no es un virtuoso de la cocina. "Sólo soy capaz de cocinar espaguetis", y aunque no se siente una persona excesivamente golosa, tiene especial debilidad por el tiramisú. "Me comería un tiramisú todas las noches si pudiera, así que tengo que aguantarme..."

Algo que muy pocos saben, es que Pedro se inició en el mundo del motor a los mandos de una moto, pasando más tarde a las cuatro ruedas. "Tuve una Montesa de 50 cc, con cinco o seis años de edad. Empecé con la moto antes que con los kart". En aquella época aquel niño de Cardedeu inició su primera colección de... Pitufos, nunca más ha vuelto a coleccionar algo, excepto sus cascos de piloto, de los que presume tener unos 30. "De todos los años que he competido tengo al menos un casco. Deben ser alrededor de 30 cascos".
Cuando regresé a mi habitación de hotel golpeé todas las paredes"

A pesar de ser una persona bastante tranquila, Pedro explica que la última vez que se sintió realmente enfadado fue tras el Gran Premio de España de F1. "Cuando regresé a mi habitación de hotel golpeé todas las paredes".

Desde luego que el piloto de Sauber no ha tenido el comienzo de temporada que habría soñado, pero seguro que a partir de ahora todo cambiará a mejor. ¡Buena suerte para Valencia!
Redacción - David G. Cózar - Infomotor Network, S.L.