España está en semifinales y tendrá enfrente a Alemania, un equipo que siempre está en los tramos finales del Mundial. En Eurosport te desvelamos las claves para ganar a los teutones y conseguir alcanzar la primera final de nuestra historia.

Por fin lo hemos conseguido. Tras décadas de alegrías truncadas, algunas veces por los árbitros, y otras, por que no decirlo, por la escasez de calidad de la plantilla, por fin estamos en las semifinales. El rival a batir es la Alemania de Joachim Löw, un discípulo aventajado de Klinsmann. Quien fuese segundo entrenador del goleador alemán, ha recogido el testigo con discreción y sin estridencias, cediendo el protagonismo a Maradonas y Capellos, y sabiendo mantenerse en la sombra con la disciplina teutona como principal aliada.

Todo español recuerda con felicidad la final de la Eurocopa de 2008. Torres se adelantaba a Lahm y picaba con elegancia el balón para darnos nuestro segundo título europeo, el primero en cuarenta años. Pero las cosas han cambiado. Una parte del bloque germano se mantiene, pero a esto hay que sumarle las incorporaciones de nuevos talentos mundiales como Müller o Özil, y una gran dosis de savia fresca que mejora enormemente las prestaciones del grupo.

El nuevo rodillo alemán

Los de Löw le han metido cuatro goles, en la misma semana, al sargento italiano y al dios argentino. Su ambición parece no tener límite. En este Mundial, Alemania ha apostado por la mezcla cultural (Khedira es de origen turco, Podolski y Klose polacos, Cacau brasileño) y un estilo de juego que mezcla a partes iguales la potencia del pasado, y una velocidad al contragolpe que resulta impredecible y eléctrica.

Una baja de última hora dejó en casa a su líder Michael Ballack, pero su ausencia ha resultado útil. El medio del campo, que en su día ocuparon el ex del Chelsea y el combativo Torsten Frings, ha sido sustituido por una medular de mayor creación con un Schweinsteiger pretendido por los grandes europeos, y Khedira, joven y prometedor centrocampista creativo, al que no le importa remangarse y defender con intensidad teutona. En la banda Özil, la revelación del Mundial y Podolski que, junto a Klose, hacen que Alemania sea la selección más goleadora del torneo, con 13 goles.

Instinto goleador

En la historia de los mundiales, sólo ellos, y Hungría en 1954, lograron anotar cuatro goles en otros tantos partidos diferentes. Gran parte de la culpa de todo lo anterior lo tienen, por una parte Klose y Podolski, dos jugadores que sólo juegan bien en los mundiales, y Thomas Müller. La promesa del Bayern, que, por suerte para nosotros, no podrá jugar en las semifinales, está erigiéndose como el nuevo héroe nacional tras su primera temporada en la Bundesliga.

Quizá la parte de atrás sea lo más flojo. Neuer es un portero de segundo nivel, y en la zaga aún resiste Mertesacker, lento y sin salida de balón, acompañado de Friedrich, otro dinosaurio que jugará su último Mundial. Las alas las ocupan el torpe Boateng y Lahm, de lejos, lo mejor de la defensa. Con gran proyección en ataque, será necesario vigilarlo de cerca para evitar sorpresas. El banquillo no ofrece demasiadas alternativas ya que Mario Gómez y Cacau están en su ocaso, y jugadores como Kroos o Marin parecen aún demasiado verdes.

Cómo pararlos

Para empezar, no cuentan con Müller y eso les resta gol, capacidad de sorpresa y potencia. Hay que vigilar el centro del campo y tener atado en corto a Schweinstiger, la verdadera brújula teutona. Khedira también le da salida al balón y Busquets y Xabi tendrán que trabajar duro durante los noventa minutos. Özil es el otro jugador desequilibrante de los alemanes, junto a un Podolski que se crece frente a defensores limitados y Klose, goleador de área por antonomasia. Es importante realizar una labor de contención que evite contraataques y asegure las bandas con ayudas rápidas.

En cuanto al ataque, Ramos debería prodigarse y, junto con Iniesta, incidir en la banda de Boateng, sin duda, el peor de los teutones. Los centrales son lentos y resultaría útil enviar balones largos a la espalda, aprovechando la velocidad de Villa, o la potencia de Fernando Torres. También es necesario que Xavi pueda desenvolverse con comodidad en la medular para poder crear esos últimos pases que le están faltando a La Roja en el Mundial, y que tan vitales serían ante los germanos.

Alemania es la mejor selección a la que nos enfrentaremos en el Mundial. Es compacta, y sólida, bien dirigida y con pocas fisuras. Asusta, como todos los años por su competitividad extrema, y en este torneo se ha cargado con facilidad a dos de las favoritas. Aún así, si alguien puede pararla somos nosotros. Hay que tenerles respeto, pero queremos seguir haciendo historia. La final está más cerca que nunca. Nadie puede pararnos.

Diego Montes / Eurosport