El divorcio es contagioso. Así lo dice un estudio de la Universidad de Brown, en Rhode Island, que confirma que las rupturas tienen efecto dominó.

El hecho de que haya una ruptura en una pareja cercana, incrementa en un 75% las posibilidades de que el matrimonio se rompa. Además, cuando hay amigos de la pareja divorciados, se frena el impacto social de la nueva ruptura aún cuando se tienen hijos.
Si el matrimonio de tus mejores amigos fracasa, ten cuidado, el tuyo también puede estar llegando a su fin, dice el informe, que cifra el riesgo de ruptura en un 33% en este caso, porque el hecho de que personas próximas se separen hace que las parejas se empiecen a plantear su propia relación.
El estudio, dirigido por la doctora Rose Mc Dermott, señala que cada divorcio envía señales a amigos, familiares y compañeros de trabajo.
Qué cosas descubren “los expertos”. Tela, telita, tela.