El fichaje de Cesc Fàbregas por el Barça está atascado desde hace muchas semanas y la nueva junta directiva azulgrana medita cuál es el método más apropiado para sacarlo adelante. Curiosamente, la estrategia actual pasa por cuidar muy especialmente las formas y los tiempos de negociación, porque está visto que la ofensiva agresiva y acelerada que empleó la directiva de Joan Laporta en los días previos al fin de su mandato no solamente no dio resultado, sino que se diría que incluso ha encallado la operación.
En términos pugilísticos, sería como dar dos pasos atrás antes de volver a la carga. El problema es que el Arsenal endureció mucho su postura a raíz de que Cesc, su capitán, aireó públicamente su voluntad de que el Barça es el único club al que irá si sale del club 'gunner'. El medio de Arenys fue muy escrupuloso para no ofender sensibilidades en su equipo, al que está muy agradecido, pero a la vez le ha pedido personal y reiteradamente a su mentor y entrenador, Arsène Wenger, que le deje volver al club en el que empezó. El Arsenal está molesto con el Barça porque cree que aireó la operación y maniobró para forzar una salida puenteando a su club propietario y presionando al jugador. Por eso, la nueva directiva de Sandro Rosell entiende que es necesario normalizar la relación institucional, como paso previo e ineludible para acometer luego una negociación por el fichaje de club a club. Una vez ocurra esto, en el Camp Nou confían que la dirigencia del Arsenal entienda que ya ha disfrutado siete años de Cesc, a quien se llevaron del Barça prácticamente gratis, y que ahora es el jugador quien desea regresar a Barcelona, pero a cambio recibirán mucho dinero por ello. Se entiende que los 45 millones de euros que se plantean como tope es una oferta buenísima, incluso por encima de mercado, y lo evidencia que el Barça ha fichado este mismo verano por 40 millones a David Villa, hoy máximo goleador del Mundial, triunfal torneo que, por cierto, no ha hecho más que alimentar el sueño de Cesc de vestir de azulgrana.
Dado que la voluntad del jugador ha sido ya suficientemente explícita respecto a su deseo de ir al Barça, desde el Camp Nou no solamente no le pedirán nuevos gestos, sino que se intuyen como contraproducentes para suavizar esa relación con el Arsenal.
Ya sea con éxito o con una negativa, el Barça tiene clara la hoja de ruta de la negociación. Según su idea actual, el fichaje debería estar cerrado antes de que empiece la gira por Asia a principios del mes de agosto. Tiene, por tanto, unas tres semanas para llevar el agua a su molino.
Como ya informó MD, Cesc es la gran prioridad de Pep Guardiola en cuanto a fichajes y la pieza que condiciona todos los movimientos de altas. Por eso el Barça, quiere tener un mes por delante antes del cierre oficial del mercado. Es el margen de maniobra imprescindible para, si es necesario, afrontar un plan B
La nueva junta ve necesario normalizar la relación con el Arsenal como paso previo
El jugador ya se ha mojado bastante y pedirle otro gesto se cree incluso nocivo
Se hará ver a los 'gunners' que negarse al traspaso es cortar el gran sueño de Cesc
En el Camp Nou estiman que 45 'kilos' es el tope
que dicta el mercado