Si no fuese porque cuestan un ojo de la cara, todos tendríamos media docena de “cuadrópteros” robóticos en casa. Los helicópteros convencionales utilizan una hélice principal (la que va encima del aparato) para sostenerse en el aire, y una secundaria, más pequeña, montada en la cola, que le permite controlar la dirección. En los cuadrópteros no existe la hélice encargada de controlar la dirección, pero hay cuatro de las otras, cada una con su propio motor. Variando la velocidad de cada motor, la inclinación y el “paso” (el ángulo de sus palas) de cada hélice, se puede controlar tanto la altura como la dirección y la velocidad del aparato. Con el control adecuado, estos helicópteros robóticos son capaces de realizar cualquier acrobacia. Los investigadores de la Universidad de Pennsylvania se encuentran entre los más avezados pilotos, algo que queda perfectamente claro en el vídeo siguiente.