Una comisión de mujeres trataba de llegar a un acuerdo acerca de qué
es lo mejor para lograr la plenitud sexual. Las opiniones estaban
divididas del siguiente modo:
Siempre podés elegir entre un consolador y un hombre, pero éste último
te da las siguientes ventajas:
1. Si no llegás al orgasmo tendrás a quien echarle la culpa.
2. Él se encarga de pagar la noche de diversión.
3. Te hace regalos para conseguir una próxima vez.
Aunque hay que reconocer que el consolador también tiene sus ventajas:
1. No te dice cosas que no te creés ni de lejos, para lograr meterse
dentro de ti.
2. No le tenés que decir 'estuvo muy bueno', justo cuando te estabas
por echar el cuarto.
3. Una vez que lo usaste no te despierta con los ronquidos.
4. Es 'diet': endulza pero no engorda.
La comisión se expidió definitivamente en favor del segundo elemento,
aunque por cuestiones económicas, conviene tener las dos posibilidades
a mano.
joer joer joer