Un enano, muy enano, va a una casa de putas y pregunta en la
recepción:
"¿Tiene putas de 500 ptas.?"
La meretriz recepcionista le dice que suba a la octava planta. El
liliputiense sube las escaleras; abre la puerta de la octava planta y
se encuentra en la cama a una negra de 350 kilos, en pelotas, que le
susurra:
"Acércate, pequeñín".
La morena abre las piernas de par en par; coge al enano por las orejas
lo pone delante del chichi y le pide:
"¡Cómetelo!"
"¡A mí no! ¡A mí no!", responde gritando el hombrecillo.






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