Adrián López dio al Deportivo , en San Mamés, una victoria casi increíble (1-2) ya que ha llegado en un partido de continuo dominio del Athletic Club , aunque infructuoso y desaprovechando innumerables ocasiones de gol hasta que Fernando Llorente puso casi al final el marcador definitivo.

El balance del delantero centro asturiano fue prácticamente todo el del ataque del Depor. Colosal, en todo caso, para lo que hicieron sus compañeros para ayudarle: marcó los dos goles de su equipo, fue objeto de un penalti y provocó dos tarjetas rojas rivales, las de San José y Ustaritz .

Aparte de lo que hizo el ariete del Deportivo, todo lo que ocurrió sobre el campo fue cosa del Athletic, en uno de sus mejores partidos de la temporada en cuanto a juego. Si hubiese ganado, el mejor sin duda. Pero le faltó acierto en la gran cantidad de ocasiones generadas ante Dani Aranzubia. Cerca de la quincena.

Solo marcó Llorente, pero su tanto, el undécimo que anota en lo que va de campeonato liguero, llegó muy tarde y con su equipo ya prácticamente vacío de fuerzas por el tremendo esfuerzo acumulado. Especialmente Iker Muniain , que demostró un espíritu a prueba de bombas y se repuso hasta de unos calambres que aparecieron a un cuarto de hora del final del choque.

A pesar de los mazazos que iban recibiendo por los locales, el partido no cambiaba de dinámica. Al contrario, arreciaba más el dominio bilbaíno, que antes del descanso aún cuatro ocasiones claras para marcar, de Llorente, Iraola , al que le detuvo el disparo Aranzubia , Muniain y Gurpegui .

Más oportunidades

Aunque parecía imposible que el partido insistiese aún más en su perfil, lo hizo en la segunda parte, que comenzó con dos nuevas oportunidades locales, de Orbaiz y Llorente, y el tercer puyazo en la moral rojiblanca: el 0-2. Otra vez Adrián estuvo más listo que Ustaritz y su posterior disparo dio en Adrián antes de colarse junto al larguero de la meta de Iraizoz . Continuó el Athletic a lo suyo, aunque más mermado físicamente y dejando recaer todo la creación de juego en un Muniain inmenso que se vació.

Cuando parecía claudicar el conjunto vasco, que pidió dos penaltis en el área visitante, en ambos casos por mano, Llorente marcó a centro de Iraola y los últimos minutos fueron de infarto. Tanto que Iraizoz subió a rematar al área rival hasta cuatro ocasiones a balón parado. Incluso estuvo a punto de marcar, pero estaba claro que la fortuna hoy era esquiva con su equipo.