La escudería alemana ha sufrido un mal inicio de mundial
Antes de llegar a Australia, Michael Schumacher predijo que el nuevo monoplaza de Mercedes podría ser el rival más cercano a los Red Bull esta temporada. En los últimos entrenamientos en Barcelona, el rendimiento del MGP W02 había aumentado con creces, pero a la hora de la verdad, tanto Schumacher como Nico Rosberg no finalizaron la carrera inaugural. Visto lo ocurrido, el jefe de equipo de Red Bull, Christian Horner, ha bromeado sobre la actuación de la escudería de las flechas plateadas.

Pilotos y escuderías ya aseguraban que en Australia es donde se empezaría a ver el potencial real de los monoplazas de la parrilla de salida. Sin duda, Red Bull sigue siendo el equipo a batir, marcando tiempos estratosféricos sin llevar montado el KERS. Equipos que habían apuntado alto en los últimos entrenamientos invernales, como Mercedes GP, vieron en Australia una dura prueba de fuego.

Michael Schumacher aseguró una semana atrás que el MGP W02 podría ser el rival más directo del RB7, pero el abandono del heptcampeón y Nico Rosberg dejó las expectativas en el mínimo nivel esperado. Al finalizar la carrera en Melbourne, Christian Horner, jefe de equipo de Red Bull, también quiso hablar sobre el rendimiento de las flechas plateadas. "Mercedes tuvo suerte de que sus coches fallaran, así nadie pudo ver lo lentos que eran", bromeó sarcásticamente el británico al diario germano Bild.

Tras lo ocurrido, Schumacher admitió que Mercedes había carecido de velocidad en la prueba australiana. "No puedo decirte lo bien que podíamos haber ido en carrera porque mi coche fue dañado en la tercera curva. Pero definitivamente, no habría sido fácil. Después de las alentadoras pruebas invernales, llegamos aquí con expectativas muy diferentes", aseguraba el Kaiser.

Mercedes también sufrió problemas con el KERS en el fin de semana inaugural de 2011, pero el director deportivo de las flechas plateadas, Norbert Haug, insta a la calma. "Tener pánico o ir con prisas sería la receta ideal para el fracaso", señalaba al rotativo alemán Welt.
Por Cristina Díaz