La apelación del equipo suizo sigue su curso
El equipo Sauber, descalificado en Australia por usar un alerón fuera de reglamento, iniciará una investigación interna para averiguar por qué incumplieron el reglamento, aseguran, sin tan siquiera saberlo. Después de dicha investigación decidirán si continuarán o no con una posible apelación a las descalificaciones de sus dos pilotos.

En Sauber están desconcertados: ¿por qué su alerón no pasó la prueba de la FIA? Es más: ¿por qué en la fábrica no se descubrió que dicho alerón trasero no cumplía con las medidas impuestas por la FIA? "No sabíamos nada hasta el final de la carrera", asegura James Key, director técnico de Sauber, alegando un total falta de intencionalidad en el alerón ilegal montado para la carrera de Albert Park.

Los artículos 3.10.1 y 3.10.2 del reglamento técnico del campeonato del mundo de Fórmula 1 FIA 2011 exponen claramente que las partes del alerón trasero no pueden tener un radio de curvatura menos de cien milímetros. Esta nueva medida se incorporó este año para evitar la presencia de sistemas parecidos al conducto de aire desarrollado la pasada temporada por varias escuderías.

Tras la carrera de Australia, la FIA descubrió que los alerones traseros de ambos Sauber no se adecuaban a la normativa, por lo que descalificó a Sergio Pérez y a Kamui Kobayashi. Curiosamente, los mismos comisarios no detectaron la ilegalidad al terminar la calificación el sábado.

Por su lado, James Key considera que el castigo puede ser demasiado severo, sobre si se tiene en cuenta que no había intención alguna en las irregularidades descubiertas: "Posiblemente haya sido un descuido, y ciertamente nada intencional, y desde luego no tiene nada que ver con conductos de aire ni nada parecido que eludan el reglamento. Además, tampoco mejora el rendimiento. Hay que investigarlo internamente, y ese es el proceso que ahora tenemos que iniciar", asegura finalmente. El mayor punto que juega en contra de Sauber es que el desconocimiento de las normas no exime de su cumplimiento.
Por Héctor Campos