Los equipos imponen su criterio a la FIA
La FIA ha acordado un 'período de gracia' el mismo día en que ha prohibido los denominados escapes 'sopladores'. Las protestas de las escuderías han llegado alto y Charlie Whiting recula en su idea de imponer restricciones a que los monoplazas modifiquen su aerodinámica con el esfuerzo de los gases de salida del motor.
El director de carrera de todas las pruebas de la F1 y delegado de seguridad, Charlie Whiting, esperó ayer pacientemente a que terminasen los actos de presentación de las nuevas instalaciones de Silverstone para no restar protagonismo a la escena y, a media tarde de ayer, saltó la bomba: se prohibía uno de los dispositivos más novedosos de los últimos años y que aportan una ventaja extra a monoplazas como Red Bull y Lotus Renault, a pesar de que prácticamente toda la parrilla los ha implementado al modo de los primeros, que fueron sus ideólogos.

A través de la llamada "Directiva Técnica nº 15", la FIA impedía que los propulsores no expulsaran más del 10% de los gases de escape en la fase de frenada; ni eliminan el difusor, ni los escapes 'sopladores', sino su modo de utilización, restringiendo el régimen de giro cuando no se pisa el acelerador. Esta regla se emitió a media tarde, pero las escuderías movieron sus fichas para impedir que inutilizasen sus costosos diseños de un plumazo.

Antes de que cayese el sol varios medios como Autosport y Auto Moto und Sport afirmaban que ésta había sido la norma más efímera de la historia, con apenas dos o tres horas de vigencia. La Directiva 15 queda suspendida en el tiempo hasta que se encuentre consenso entre la FIA y los miembros de la FOTA. Inicialmente estaba previsto que se hiciera efectiva desde este mismo fin de semana en el GP de España, pero en principio no tiene una fecha concreta de activación.

Ross Brawn, director de Mercedes ha declarado que esta prohibición provocará cambios en el comportamiento de los coches de manera importante: "Este tipo de escapes provocan un petardeo que se oye, y no creo que se vaya a escuchar nunca más", según recoge Reuters.

Se sospecha que esta prohibición es el resultado de la denuncia de los equipos rivales de Red Bull en un intento de parar los pies a la imparable ventaja que llevan los del equipo azul y que tiene aspecto de manera inevitable de hacer de 2011 un calco de su dominio del pasado año. Christian Horner respondió ante esto "es inevitable y una desafortunada consecuencia del éxito".