Vettel lidera con solidez una F1 inestable
Las victorias ya no son un paseo para Sebastian Vettel, pero el Campeón controla el Mundial con más facilidad en la pista que sus gestores fuera de ella. Los ingenieros del espectáculo están de enhorabuena: la F1 de 2011 juega con tantas variables nuevas que todas las carreras acaban por ser emocionantes y tensas, aunque de momento las gane casi siempre el mismo piloto.

La degradación de los Pirelli, la activación del DRS –y sus fallos– así como el margen de evolución que permite un reglamento técnico siempre cambiante son sabrosos ingredientes en la receta de incertidumbre que nos mantiene pegados a la pantalla para ver la enésima victoria de Sebastian Vettel.

Es justo reconocer, en todo caso, que la oposición del rubio alemán de Red Bull es cada vez más intensa y que el talento de Fernando Alonso y hasta los excesos de Lewis Hamilton han dado un punto picante a los últimos eventos del Gran Circo. Por desgracia, la situación detrás del telón es bastante más turbia, y otros actores sin casco ni mono ignífugo tienen sobre la mesa retos tan complicados como ganar en la pista. El 'prota' de esta película que nunca se filmará es Bernie Ecclestone, y una de sus cuitas pasa por resolver de una vez la crítica situación en Bahréin.

Como ya dijimos hace meses, la F1 no ha jugado nunca un papel tan relevante en un conflicto político como el de hoy en este reino árabe, donde una buena parte de la población se rebela contra una monarquía hereditaria que controla sus libertades desde hace más de dos siglos y que se alió con la F1 por bien del turismo. Es bien sabido que equipos y pilotos prefieren no viajar este año a Manama, por ética y porque la seguridad no puede garantizarse cuando la población ha convocado un 'Día de la Ira' el mismo fin de semana que la FIA y la FOM asignan para la cita bahreiní.

No correr allí parece, de nuevo, la opción más probable si consideramos que las escuderías tendrían que validar el cambio en el calendario por unanimidad, pero los ‘capos’ se han esforzado en mantener la prueba contra viento y marea, por las evidentes consecuencias económicas y por el tropiezo en las relaciones diplomáticas con su peculiar socio estratégico. Así es la F1. Curiosamente, el informe que sirvió a Ecclestone y Todt para ‘fintar’ con el retorno de Bahréin lleva la firma del presidente de la Federación Española de Automovilismo y vicepresidente de la FIA, Carlos Gracia. Él verificó in situ la paz en la vida del pequeño emirato, algo que no ponemos en duda, pero que asociamos al paulatino desgaste de la oposición tras meses en estado de emergencia y que no garantiza en absoluto que a finales de octubre no vuelva a alzarse contra el régimen y aprovechar la visibilidad mundial de la F1; en febrero ya demostraron que para reivindicar no se andan con chiquitas. Visto en perspectiva, el informe de Gracia parece un globo sonda que tuvo que lanzar por orden federativa, otro papel complicado como aquel que interpretó en el GP de Brasil de 2007 cuando el equipo McLaren le invitó a Interlagos para atestiguar la falsa ecuanimidad en el trato a Alonso y Hamilton.



LA PUNTA DEL ICEBERG

Lo peor de esta situación es que entierra otros muchos ‘pactos sin concordia’ en la F1 de hoy. Recolocar a Bahréin era ideal para trasladar el nuevo GP de la India al final del calendario, porque las obras del circuito de Jaypee van con retraso. ¿Qué hacemos ahora con esto? Por otro lado, el trazado de Austin en EE.UU. –y los millones que iban a aportar– están a un paso de abandonar su proyecto. Tampoco hay acuerdo en torno a los motores 1.6 turbo para 2013. Esta revolución de la FIA puede ser muy políticamente correcta, pero ¿quién paga el desarrollo de estos motores? Ni Ferrari apoya la moción, centrados como están en recomponer su cuerpo técnico tras la salida de Aldo Costa –y otras que pueden llegar en breve– con la mínima merma de resultados hasta que florezca la nueva estructura. Flavio Briatore, que se paseó por el paddock de Mónaco, comentaba que la F1 tira aún con pólvora de rey, pese a que los sponsors no son los de antes. Pero Flavio no tiene acciones de la F1, de ésas que Ecclestone tratará de vender a su máximo valor antes de que el Circo explote en sus manos.



ALONSO: QUEDA LA ESPERANZA

Si algo tienen Ferrari y Alonso es veteranía. Saben que la temporada es larga y que ceder 74 puntos en la sexta carrera no es una derrota segura. Sin embargo, el terremoto en la cúpula técnica de la Scuderia y la notable desventaja aerodinámica respecto a Red Bull pone las cosas ciertamente cuesta arriba a nuestro bicampeón. Por suerte, él no ha perdido su determinación y su magnífica salida en Montmeló –aunque acabó quinto y doblado– fue sólo el preludio de un GP de Mónaco digno de los Grandes.



ALGUERSUARI: NUEVO ALIENTO

Mejorar la gestión de sus gomas y batir de nuevo a Sébastien Buemi son las máximas prioridades de Jaime Alguersuari. Toro Rosso ha entendido los problemas del catalán: primero le dieron una evolución en la caja de cambios y el suelo del STR6, luego centraron sus esfuerzos en la suspensión y los frenos para adaptarse al estilo de pilotaje de Jaime y cuidar más los Pirelli. 
El catalán ha sufrido, pero pelea como un jabato y los resultados casi llegan: en Mónaco, sólo una melé a ocho vueltas para el final pudo alejarle de los puntos.



APUNTES EN BREVE:

- Los ricos también lloran
A sus 80 años, Bernie Ecclestone no anda corto de admiradoras, pero tampoco de serios problemas. El espinoso ‘caso Bahréin’, los retrasos en la construcción del circuito de Jaypee en la India y la reticencia de Austin a aprobar su proyecto para 2013 son sólo algunos de los frentes abiertos en la agenda de Mr. E.

- Buena receta
Vettel erró su estrategia por un fallo en su radio, pero la degradación de sus Pirelli fue de nuevo la ‘salsa’ de la carrera, que nos permitió disfrutar de la numantina resistencia del alemán ante los furibundos ataques de Alonso y Button.

- Penalizaciones ¡y puntos!
Lewis Hamilton salió de Mónaco con tres sanciones y declaraciones incendiarias contra los comisarios, pero sólo recibió un tibio castigo por su fogosidad: mantuvo ocho puntos y sigue segundo en el Mundial. Eso sí, en Barcelona hizo una carrera genial, casi vence a Vettel.

- El susto de 'Checo'
El accidente de Sergio Pérez en la 'Nouvelle Chicane' de Mónaco nos recordó al que sufrió Karl Wendlinger en el mismo punto en 1994 y que le mantuvo varias semanas en coma.
Por Cristóbal Rosaleny