Si a media mañana no quieres sufrir un apretón de hambruna es conveniente que realices una desayuno completo y no por ello tener peligro de engordar. El desayuno ideal se compone de un vaso de leche o un yogur, un zumo de frutas (a ser posible casero) y dos rebanadas de pan con queso o jamón o bien, un tazón de cereales. Verás como te sientes mucho mejor.