Vettel se irá de vacaciones y volverá aún como líder del Mundial
De las rápidas y frías pistas de Silverstone y Nürburgring, a la cálida y revirada de Hungaroring. La exótica y apasionante ciudad de Budapest acoge el undécimo Gran Premio de la temporada, donde volverá el calor del verano. No hay vacaciones de verano; sin respiro, la Fórmula 1 tiene prisa por comprobar si Sebastian Vettel está en crisis o sólo se ha tomado un respiro. Prepárense para sudar y beber litros y litros de Red Bull.

Sebastian Vettel podría irse de vacaciones. Está claro que el joven campeón mundial de Red Bull no es un robot: sus últimos errores de pilotaje –en Canadá, en la última vuelta; en Alemania, al salirse de la pista– confirman que el chaval es humano. No es noticia, pero hace tambalear el manido concepto de que Vettel es perfecto. No lo es. En realidad, nadie lo es. Sebastian ha demostrado una velocidad bestial, especialmente en la calificación, y una gran capacidad de concentración al encabezar el pelotón con ventaja. Pero cuando se le presiona o cuando no todo va tan bien como él desearía… comete errores. Como todos.

Pero no nos engañemos: no está en crisis. Sebastian Vettel podría irse de vacaciones durante un mes completo, perderse tres carreras –Hungría, Bélgica e Italia–, y regresar como líder del mundial. Y, a pesar de eso, Vettel no parecía contento tras terminar cuarto en Nürburgring; no logró en ningún momento el ritmo de sus rivales: "Era lo máximo que podíamos hacer", declara el propio piloto. "No estoy satisfecho, pero hay que aceptar que los demás fueron más rápidos", reconoce. Sólo un error en la parada de Felipe Massa le permitió un cuarto lugar que debería satisfacerle (viendo su ventaja en la clasificación provisional); pero no fue así. Vettel tiene el hambre del campeón, que le hace ser incapaz de disfrutar de algo que no sea una victoria o, al menos, un podio. Y eso no deja de ser admirable.

MÓNACO SIN EDIFICIOS
Para Hungría, Vettel espera regresar al podio, a pesar de que reconoce que es una de las pistas más difíciles para los pilotos de todo el mundial: "Hace muchísimo calor en el habitáculo. Eso nos hace perder mucho líquido durante la carrera”, se lamenta el piloto de Red Bull Racing. "Hay muchas curvas y pocas rectas, por lo que es difícil encontrar un momento en el que descansar". No es de extrañar que se diga que Hungaroring sea como Mónaco pero sin edificios. Una pista ratonera habitualmente aburrida por su dificultad de adelantamientos, aunque ha habido maniobras muy bonitas en los últimos años.

La FIA ha fijado una sola zona de alerón móvil, pero visto la poca efectividad que tuvo este elemento aerodinámico en Nürburgring, quizá no esa tan relevante. Más lo será el uso de los diferentes compuestos de los neumáticos, que es realmente lo que incentiva los adelantamientos entre coches con diferentes gomas: "Realmente es muy difícil adelantar", dice Vettel, que reconoce que, más que el alerón móvil, las frenadas son los mejores lugares para tratar de ganar posiciones: "Al final de recta es único lugar donde se puede adelantar".

200 CARERAS PARA BUTTON
Mark Webber llega a Hungría con la satisfacción de haber podido terminar por delante de su compañero de equipo por primera vez en el año: en Nürburgring, donde fue tercero. El australiano sigue con los graves problemas en las salidas, donde pierde la posición en parrilla ganada el sábado. En cualquier caso, espera con ganas esta carrera: "Creo que es una de las que más disfrutan los pilotos. Me encanta la ciudad de Budapest. La pista es muy corta y técnica, pero debería adaptarse bien a nuestro coche".

Sin embargo, para otro piloto será más especial: Jenson Button disputará su carrera número doscientos en Fórmula 1. El actual piloto de McLaren sigue eclipsado por Lewis Hamilton, y padece todos o casi todos los problemas del equipo en su monoplaza. A pesar de eso, este fin de semana no sólo festejará Button un número tan abultado de carreras disputadas en Fórmula 1, sino que –a sus 31 años– recordará también un aniversario inolvidable: "Aquí gané mi primer gran premio, en 2006. Pero no me siento más viejo que en el año 2000".

NEUMÁTICOS BLANDOS Y SUPERBLANDOS
Pirelli ha confirmado los neumáticos blandos (amarillos) y superblandos (rojos), ya usados en Mónaco y Canadá, aunque las temperaturas serán considerablemente superiores este fin de semana. El asfalto de Hungaroring ofrece poca adherencia al comienzo del fin de semana, característica propia de un circuito con relativo poco uso y una excesiva presencia de polvo y tierra en los alrededores. A medida que los bólidos circulen y dejen su goma, el agarre mejorará.

Las curvas mayoritariamente de baja velocidad (sólo se pisa a fondo el acelerador unos diez segundos por vuelta) no deberían repercutir en un desgaste elevado. Todo esto podría animar a los equipos a idear estrategias que intenten alargar la vida útil de los neumáticos lo más posible: "El gran reto será controlar el desgaste", asegura Paul Hembery, director técnico de Pirelli. "El superblando ofrece muy buenas vueltas en la clasificatoria, pero no tiene la misma resistencia al desgaste. Los equipos deberán sopesar la velocidad y la durabilidad para tener la clave en las estrategias".

PREVISIONES Y PREDICCIONES
Los problemas de Ferrari al calentar los neumáticos sobre un asfalto frío deberían, pues, desaparecer en Hungría: tradicionalmente en esta época del año el calor hace acto de presencia sin compasión. Pero al ver cómo se desarrollaron las previsiones del Gran Premio de Alemania –donde todo el mundo esperaba la tormenta del siglo y finalmente nos quedamos compuestos y sin lluvia–, quién sabe qué pasará este fin de semana. De momento, según las previsiones de la FIA, se espera lluvia el viernes, pero sol el resto del fin de semana, con temperaturas siempre rondando los 24º de máximas. Históricamente, desde luego, sólo ha habido una carrera en mojado aquí: la inolvidable de 2006, cuando Fernando Alonso protagonizó una extraordinaria remontada que desgraciadamente acabó en accidente por un problema en la tuerca de una rueda.

8 AÑOS DEL VERANO MÁGICO
Pero si hay que recordar un Gran Premio de Hungría, ese sería el de 2003: esta temporada se cumplirán ocho años de la primera victoria de un español en la categoría reina. Fue sobre este mismo asfalto, aunque en agosto. Han pasado demasiadas carreras como para sentir lo mismo. Pero el paso de los años nos ha hecho evolucionar a todos: a los pilotos, a los aficionados, al deporte y a los medios de comunicación.

Desde luego, Alonso tratará de repetir aquellas imágenes en lo alto del podio, esta vez vestido de rojo, pues asegura que atacará arriesgando si hace falta, ya que con 86 puntos de desventaja sobre Vettel, y con un Hamilton resucitado y muy fuerte, sólo una pizca de locura acompañada de las siempre magníficas evoluciones de Maranello podrían obrar el milagro. Y si no, siempre nos quedará revivir aquel verano mágico de 2003 y disfrutar de la Fórmula 1 con una cerveza… o una lata de Red Bull. Eso sí, bien fría.
Por Héctor Campos