LONDRES, 1 Ago. (Reuters/EP) -


Muchas veces radicalizados en Internet y sin ser vistos, los atacantes del tipo "lobo solitario", como se sospecha que era el asesino de 77 personas en Noruega, son difíciles de detectar y podrían suponer un creciente desafío para las autoridades.

Anders Behring Breivik afirma ser parte de una red denominada "Caballeros Templarios" cruzados con células adicionales que operan por toda Europa.

Muchos expertos en seguridad dudan que dicha red exista, y si existe sus miembros actúan de manera casi totalmente independiente, y ahí subyace la verdadera amenaza.

En la década transcurrida desde los ataques del 11 de septiembre de 2001, las autoridades se han concentrado en crear sistemas de vigilancia que faciliten la eliminación de redes terroristas tradicionales rastreando sus conexiones personales, métodos que no funcionan contra alguien que trabaja solo.

Las buenas noticias son que los "lobos solitarios" normalmente son incompetentes y carecen de la experiencia necesaria para llevar a cabo grandes ataques, según expertos en seguridad. Ahora parece que Breivik acaba de elevar la vara.

"Si realmente trabajaba solo, es bastante perturbador para las fuerzas de seguridad", dijo John Basset, ex oficial de la agencia de inteligencia británica GCHQ y ahora afiliado al Royal United Services Institute.

"Ha habido varios ejemplos de actuaciones individuales de este tipo, pero un individuo podría ser caracterizado por su imaginación, desde su punto de vista, y efectividad", indicó.

Cada vez más frecuente estos días, según expertos, el extremismo en Internet tiene menos que ver con grupos militantes que deliberadamente reclutan gente para su causa y más con individuos aislados y vulnerables que buscan encontrar un sentimiento comunitario del que carecen.

"Puedes radicalizarte en Internet", afirmó Richard English, director del Centro para el Estudio del Terrorismo y la Violencia Política en la Universidad escocesa de St. Andrews. "Es mucho más difícil para las autoridades rastrearte", sostuvo.

Difícil, pero no enteramente imposible. Scott Stewart, antiguo agente de la ley de Estados Unidos con experiencia en rastrear militantes de ultraderecha y que ahora trabaja para la empresa de inteligencia privada Stratfor, asegura que hay momentos clave en los que incluso el "lobo solitario" más reservado queda al descubierto.

"Sigue habiendo puntos en los que son vulnerables", dijo. "Cuando realizan un reconocimiento cercano de sus objetivos, tienden a destacar y parece que se comportan de forma extraña. Y deberían ser capaces de detectarlos cuando compran munición o explosivos", aseveró.