Alonso pierde el podio en los últimos compases de la carrera
Espectacular victoria de Sebastian Vettel en el Gran Premio de Bélgica, que ha dominado la prueba casi de principio a fin. Una vez más, Red Bull ha firmado una carrera impecable, colocando a sus dos pilotos en las dos primeras posiciones y, además, de forma aplastante, pues los austríacos se lo han llevado todo y no han dejado nada a nadie: ni la pole position, ni la vuelta rápida (Mark Webber) ni la carrera misma.

Y eso que el Gran Premio no empezó de forma muy favorable para los de la bebida energética, pues tenían un grave problema de blistering en su ruedas delanteras como consecuencia de la clasificación del día anterior. La FIA, a pesar de las peticiones del equipo y las de McLaren (que estaban en la misma situación) para cambiar los neumáticos antes de la salida, no cedió, con lo que partían con una clara desventaja.

Tanto fue así que Vettel perdía su posición con Rosberg y Webber se quedaba completamente parado en la salida, con lo que todo pintaba mal para ellos. Sin embargo, Red Bull no ha tirado la toalla en ningún momento y han gestionado la carrera de manera magistral cambiando muy pronto los neumáticos destrozados de Vettel para que éste tirara con todas sus fuerzas, lo que el actual campeón del mundo hizo de forma impecable, recuperando el terreno perdido.

Una de las claves de la victoria de Vettel ha sido la salida del safety car en la vuelta 13, lo que ha sido aprovechado por el alemán para poner unos neumáticos nuevos blandos, mientras que Ferrari decidía dejar a Alonso en la pista, a la postre una decisión nefasta. Webber también se quedaba fuera por un problema en la radio, lo que le ha impedido luchar por la victoria del Gran Premio, pues el australiano para entonces ya había hecho una gran remontada. Así, Vettel se aprovechaba de unas gomas casi dos segundos más rápidas y recuperaba el liderato poco después de marcharse el coche de seguridad. A partir de ahí ha conducido magistralmente con un coche, que le acompañaba, claro está, y ha ganado la prueba con una absoluta e insultante autoridad.

Y lo mismo ha hecho Mark Webber, que ha superado a Alonso en la vuelta 37 gracias a un coche dos segundos más rápido con los neumáticos blandos, que el australiano ha dejado para el último stint, y a un Ferrari incapaz de calentar los compuestos medios de Pirelli con estas temperaturas.

Los de Maranello han tenido un fin de semana para olvidar, a pesar de tener un inicio de la carrera esperanzador gracias a una salida soberbia de Alonso, que se aprovechaba de la ventaja de sus neumáticos y se colocaba cuarto y también de Felipe Massa, que en la segunda vuelta era ya segundo. Después las posiciones entre ambos se intercambiarían, pero de poco serviría. No sólo tuvieron una clasificación desastrosa ayer, con Alonso octavo y Massa cuarto, sino que hoy han mostrado que su montura está muy lejos de McLaren y Red Bull, al menos, bajo estas condiciones atmosféricas. El 150º Italia es incapaz de calentar los compuestos duros con bajas temperaturas y ni siquiera lo hace con los blandos cuando la pista está húmeda, lo que les pasó el sábado.

Y, por si fuera poco, tampoco han sido capaces de acertar con la estrategia, pues han dejado a Alonso en pista con el coche de seguridad, en vez de copiar la maniobra de Sebastian Vettel para cubrirlo, lo que ha hecho que el coche del asturiano fuera mucho más lento en el relanzamiento de la carrera. Después, en el último stint con el compuesto más duro, el bicampeón español perdía no sólo la segunda plaza, sino también hasta el podio con Jenson Button. Y Massa, como siempre, no ha pasado de octavo, aunque es verdad que se ha visto obligado a hacer una parada extra por culpa de un pinchazo.

McLaren, por su parte, ha mostrado una gran fortaleza. Lewis Hamilton ha tenido muchas posibilidades de estar en el podio o más arriba, pero un toque con Kobayashi le ha hecho acabar contra el muro. Su compañero de equipo ha hecho una soberbia remontada, llena de inteligencia, una de las principales virtudes de Jenson Button, pues partía en décimo tercera posición y ha concluido en el tercer escalón del podio. Para ello su equipo ha desplegado una estrategia magnífica, dejando todo el potencial del coche para el final de la carrera y reservando el juego de blandos para acabar tercero. La verdad es que el MP4-26 ha funcionado muy bien en esta pista, pues ha permitido que el inglés remontase diez posiciones gracias a un muy buen ritmo por vuelta.

Por otro lado, la salida en Spa ha sido una auténtica montonera y ha sido la ruina de algunos, que no han pasado de la primera curva. Ése ha sido el caso de Jaime Alguersuari, a quien Bruno Senna ha embestido en una maniobra donde el brasileño ha hecho gala de una gran inexperiencia, lo que le ha valido un drive through posterior. Una pena para Toro Rosso, que llevaba un fin de semana espléndido gracias a las actualizaciones del monoplaza. La cosa no acaba ahí, pues Sebastien Buemi también se veía obligado a abandonar tras ser golpeado en la parte trasera del STR6.

Mención aparte merece Michael Schumacher, que ha firmado su mejor actuación de la temporada, pues ha conseguido remontar desde la última posición a la quinta, nada menos que 19 puestos. Le ha seguido su compañero Nico Rosberg, que hacía una salida impresionante y acaba en primera posición en la primera vuelta poco antes de Les Combes. Poco le duró la alegría ante el mayor empuje de los Red Bull y del Ferrari de Alonso, que le pasaban pocos giros después. Aún así, este quinto y sexto puesto es un gran resultado para el equipo alemán, sobre todo, por lo que se refiere a su lucha particular con Lotus Renault por el Campeonato del Mundo de Constructores.

El top ten lo completan, por último, un grupo muy heterogéneo, compuesto por Force India, Renault y el Williams de Maldonado. La valoración de la carrera es muy positiva, pues el número de adelantamientos y la espectacularidad de los mismos ha sido muy alta. Lo cierto es que la combinación de la nueva normativa con un circuito como Spa es una maravilla para el espectáculo de la Fórmula 1. Nuevamente, hemos estado ante una prueba imprevisible, al menos, durante el primer cuarto de la misma, ya que después las cosas han vuelto a su cauce normal con el dominio aplastante de Red Bull. Esto ha sido lo peor del fin de semana, pues ambos Campeonatos del Mundo están más que sentenciados, sobre todo, con una victoria más de Sebastian Vettel y un doblete de su equipo.

Habrá que disfrutar de otras sensaciones. Y esperemos que éstas lleguen en Monza, territorio Ferrari, dentro de dos semanas. Ojalá que la gran actualización que los de Maranello pretenden introducir en su casa les haga volver a la senda de la pelea por las victorias, pues esto hará que, al menos, cinco pilotos y tres equipos (Red Bull, McLaren y Ferrari) estén luchando por ellas y darán algo de más emoción a las carreras porque al campeonato casi nada puede devolvérsela.
Por Raúl Molina