Es imperdonable que, a cambio de una miseria para ellos, se vayan a romper casi 100 años de historia del matrimonio radio-fútbol

Todo es mentira en este conflicto que se ha creado con las radios. Así de fácil. Así de claro. Todo es artificial. Una cortina de humo para tapar historias del Madrid y del Barcelona que, por cierto, no son sociedades anónimas con todo lo que ello significa, pero que tienen una ambición desmedida. Todo es un montaje de Astiazarán, a espaldas de muchos, para que estos dos no se enfaden con la LFP y se ahorren unos millones que les resbalan por insignificantes.

Pero vayamos por partes. Hasta hace unos meses, la LFP ayudaba a los equipos que descendían de Primera a Segunda con el llamado «Fondo de ayuda al Descenso». Ese dinero eran, realmente, 2.362.000 euros por equipo que descendía y por un máximo de dos temporadas. Los equipos deberían devolver el dinero a la LFP cuando ascendieran de nuevo y tenían un plazo de cinco años para hacerlo.

Como este fondo era escaso para cubrir las necesidades de los descendidos, la LFP decidió aumentarlo, siguiendo el modelo inglés, con 25 millones anuales, que se dividirían entre los tres que descendían, repartidos proporcionalmente, según sus presupuestos. Además, estos 25 millones ya no eran retornables por los equipos que descendían.

¿Qué clubes tendrían que poner esa nueva cantidad? Todos los equipos de la LFP. Pero, también, proporcionalmente, con lo que el Real Madrid y el Barcelona tendrían que poner, aproximadamente, unos 15 millones de euros, cosa que no gustaba nada a sus mandatarios.

Como no les gustaba nada y había que sacar el dinero de donde fuese, el pasado 12 de julio, la LFP comunicó a sus socios que la cesión de los derechos de radio que Mediapro tenía de todos y cada uno de los clubes, iban a ser explotados por la propia Liga. Cabe destacar aquí que ningún club ha visto ese documento y, es más destacable aún, que ninguno ha recibido comunicación de Mediapro de la cesión de ese derecho. Lo que significa que, con la ley en la mano, ningún club se puede dar por enterado oficialmente de la maniobra.

En esa reunión de 12 de julio, se les comunico también a los clubes que esos derechos que gestionaría la LFP generarían, aproximadamente, 5 millones de euros al año y que quedarían distribuidos así: 30% para la LFP y 70% para Mediapro, que había cedido la gestión pero no los beneficios que generase. Es decir, para toda la Liga de Fútbol Profesional quedarían, aproximadamente, 1,5 millones de euros a repartir. En aquel momento, cabe destacar también que Fernando Roig, presidente del Villarreal, al conocer que podrían tocarle 40.000 euros al año, montó en cólera y dijo: «A mí no me va a afear nadie en mi casa por 40.000 euros». Lógicamente, el presidente del Villarreal era consciente de que intentar cobrar los derechos radiofónicos iba a significar una especie de patada a un avispero a cambio de una cantidad ridícula.

Pero lo curioso es que todo era mentira. Un montaje. En la LFP no se estaba pensando en eso. El millón y medio de euros era sólo una cortina de humo para tapar la ambición de los dos grandes. La verdad de la historia, la que sólo Real Madrid y F.C. Barcelona conocen, es que la cantidad que piensan conseguir es de 15 millones de euros al año con un reparto, más o menos, del 24% (3,5 millones) para Mediapro; el 10% (1,5 millones) para la LFP y el 66% (10 millones) para el Madrid y el Barcelona. Entendiendo que, esa cantidad que recibirán los dos grandes clubes, en realidad no la ingresaran en sus arcas sino que será descontada de lo que ambos clubes tendrían que poner en el «Fondo de ayuda al Descenso».

Es verdad que, en toda Europa, se pagan derechos radiofónicos desde hace años y es verdad que cada cadena de radio española paga, desde hace años, por cada partido de fútbol que emite desde el extranjero, pero también es verdad que 15 millones de euros no es nada para el Real Madrid y para el Barcelona. Es la mitad de lo que ha costado Coentrao y menos de la cuarta parte de lo que costó Ibrahimovic. Y, además, a pagar entre los dos. Es imperdonable que, a cambio de una miseria para ellos, se vayan a romper casi 100 años de historia del matrimonio radio-fútbol. Y más imperdonable aún es que ambos clubes carezcan del más mínimo sentido de la solidaridad cuando son entidades sin ánimo de lucro.

Pero lo peor es que, a las malas, la radio en general puede decidir centrarse, únicamente, en Primera y Segunda división. Y, en ese caso, ¿alguien ha pensado que ello podría ser el fin del fútbol humilde, el fútbol de Segunda B, Tercera, Preferente, etc.? Porque, como le dije personalmente a Jaume Roures en «Abellán en Punto», son las radios las que mantienen vivos a esos equipos en lo económico y, sobre todo, en lo social… Cientos de esos equipos cerrarían si la radio local de turno no siguiera con su devenir diario. Y, si esto fuera así, meteríamos a la Real Federación Española de Futbol en el baile, porque de ella depende todo el futbol de España que no sea la Primera y Segunda división. Mal asunto.

Se me ocurre una idea: que sea la RFEF, que tiene las arcas llenas, la que pague esos derechos a cambio de que las radios sigan siendo el motor de miles de equipos de futbol en localidades, donde llegado el invierno, no llega ni el autobús, y donde llegado el verano no quedan ni pájaros.

O mejor, que ponga ese dinero Jorge Mendes. A fin de cuentas, es quien más dinero gana en esta liga……y digo de todos.

fuente:abc.es