Ferrari niega estar interesada en Vettel y reconoce que Massa se jugará la 'reelección' como piloto de la marca italiana en 2012
El presidente de Ferrari, Luca di Montezemolo, ha asegurado que no tienen intención de fichar a Sebastian Vettel ni que el bicampeón del mundo pilote uno de los bólidos rojos en el futuro. Además, el magnate italiano ha afirmado que están muy contentos con el rendimiento de Fernando Alonso, a quien ha calificado como 'el mejor del mundo'. En cambio y respecto a Felipe Massa, Montezemolo ha reconocido que el brasileño se jugará su continuidad en el equipo durante la próxima temporada.

La escudería Ferrari contará con Fernando Alonso y Felipe Massa como pilotos titulares para luchar por el mundial en 2012. A pesar de los intensos rumores que especulan sobre la llegada de Robert Kubica, Sebastian Vettel e incluso de otro joven piloto, el presidente de Il Cavallino Rampante, Luca di Montezemolo, ha desmentido tales informaciones.

En el programa radiofónico La Politica nel Pallone, el magnate italiano ha insistido en que la escudería de Maranello no tiene ninguna intención de fichar al bicampeón alemán y ha afirmado que Fernando Alonso es mejor piloto que el de Red Bull. "Tenemos a Fernando con un contrato largo y estable como ya hicimos en su día con Michael Schumacher y, con el debido respeto a los demás pilotos, Alonso es el mejor del mundo", aseguraba Montezemolo.

Respecto a la situación de Massa, el presidente de los bólidos rojos ha recordado que el contrato del brasileño expira a finales de la próxima temporada. Con sus declaraciones ha dejado entrever que 2012 será crucial para la continuidad del piloto de Sao Paulo en Ferrari. "Esperamos una buena temporada por parte de él el próximo año y luego evaluaremos qué hacer. Digamos que se está jugando la reelección", afirmaba Montezemolo en el programa radiofónico La Politica nel Pallone.

Con la alineación confirmada para 2012, el baile de pilotos en Ferrari se podría producir un año más tarde dependiendo de la temporada de Massa y de los intereses de Il Cavallino Rampante.
Por Cristina Díaz