El coito es la práctica sexual estrella de las parejas hetero . Pero, ¿podemos pedirle más? Desde el punto de vista femenino, mucho. Aparte de entender de una vez que nosotras necesitamos de estimulación clitoriana para alcanzar el clímax, aquí van tres consejos:

-Una mujer mojada no necesariamente está excitada. El mejor indicador, además de que lo anuncie, es la congestión de sus genitales. Nuestras erecciones son más discretas (casi todo va por dentro), pero existen y ¡nada envidian a las masculinas!

-Durante un encuentro que culminará en coito, el caballero podría primero estimular manual/oralmente a su dama hasta llevarla al orgasmo (uno o varios, según las apetencias de ésta). ¿Razones? Varias: garantiza el clímax de la mujer, independientemente de lo que suceda después; libera al hombre de la presión de cumplir; para que durante la penetración ella ya esté erecta y, por lo tanto, sienta más, y si es multiorgásmica, porque tendrá más posibilidades de llegar varias veces.

-Nosotras haríamos bien en fijarnos en tres claves: la forma del pene (¿recto?, ¿apunta en alguna dirección?), la postura adoptada y qué zonas vaginales están siendo estimuladas. Puede que baste con que movamos un poco nuestra pelvis o él cambie el ángulo de penetración para frotar nuestro pubis, y con ello el clítoris, o para estimular alguna zona de mayor sensibilidad vaginal, como el punto G.