El equipo británico ha aprendido varias lecciones en su temporada más dura
El tercer equipo más laureado de la parrilla ha sufrido en sobremanera este 2011. En el peor año de su historia en la F1 han aprendido dolorosas lecciones, con las que sólo pueden mejorar.

Uno de los equipos más señeros de la Fórmula 1, Williams, ha vivido su año más decepcionante este 2011; sus expectativas en el año en que la escudería ha salido a bolsa no sólo no han alcanzado lo deseable, sino que además ha costado una notable depreciación de su valor en el mercado de valores de Frankfurt.

Dineros aparte, y en el plano deportivo, los resultados difícilmente podían haber sido peores con un coche de prestaciones débiles. Esta es una de las facetas a las que Adam Parr, presidente de la formación, achaca como el eje de los males de su empresa.

En una entrevista concedida a Autosport el técnico inglés admite su mala temporada pero cree que todo cambiará con la llegada de hombres como Mike Coughlan, Mark Gillan y Jason Somerville, hombres en los que parece confiar a ciegas.

"En realidad hemos estado en la zona media desde hace algunos años", explicó. "No tienes que hacer nada si eres perseverante en esta zona [de equipos] si lo tratas todo con tacto de algodón y lana, y creo que el actual nivel de rendimiento no es aceptable, y tenemos la necesidad de hacer cambios radicales", declara tajante Adam Parr.

"Patrick [Head] le dijo a Gillan: 'Desearía que esta temporada termine ya' y Mark respondió 'Todo lo que estamos experimentando por ahí es vital", afirma el responsable del equipo, haciendo notar que se trata de una fase más dentro de la vida de un equipo. "Si Mark y los otros nuevos miembros del equipo se hubieran unido al final de la temporada, hubieran visto muchos de los problemas subyacentes. Lo mejor de todo es que hemos llegado a la raíz de todos ellos".

En Grove parecen tener claras sus carencias, "Hemos entendido con precisión dónde somos débiles, donde están las oportunidades, y lo que tenemos que hacer para mejorar. La siguiente pregunta es, ¿tenemos la gente y los recursos necesarios para hacer esos cambios? Y la respuesta es, por supuesto".

A la espera del anuncio de su segundo piloto, pero con nuevo personal en puestos clave, y los propulsores Renault, Williams espera 'sufrir' el llamado Efecto Rebote y salir del agujero en el que se encuentran. El equipo merece unos resultados mejores por experiencia, tradición e inversión tecnológica.
Por José M. Zapico