El australiano se lo pasa bien con Troy Bayliss, pero seguro que no va a gustar a Helmut Marko
Mark Webber intenta acabar bien una mala temporada. Tildado por algunos críticos como uno de los pilotos menos afortunados del año se divierte con el motociclista Troy Bayliss a lomos de una Ducati de Gran Premio.

En Red Bull impiden cualquier actividad de riesgo (físico) a sus pilotos, pero esto es algo que no parece preocupar excesivamente a Mark Webber. Esta semana, y como colofón a una floja temporada, ha dado unas vueltas al circuito de Queensland subido como pasajero en una Ducati de MotoGP habilitada para dos personas.

Conducida por su paisano Troy Bayliss, el momento de mayor tensión para los responsables de su escudería, seguramente ha sido cuando el piloto de MotoGP hizo subir la rueda delantera de su montura hacia el cielo (ver foto adjunta).

El hecho no deja de ser paradójico porque precisamente hace unos días, Webber se perdió la participación en una prueba al aire libre con prácticas de relativo riego como carreras en bicicleta campo a través, escalada, etc, por 'consejo' de Helmut Marko, al que este tipo de prácticas disgustan en sobremanera.

A los mandos de la moto italiana estaba el muy experto Troy Bayliss, expiloto de MotoGP y triple Campeón del Mundo de Superbikes al que Mark Webber dedicó unas líneas en su Twitter: "Hay cosas [en la vida] que tienes que hacer". A lo que Bayliss respondió "[Webber] ha sido un pasajero de primera, y podría haber hecho esto sólo".
El arranque de la temporada 2009 fue muy dura para el piloto de Red Bull; precisamente en la misma prueba de aventura en la que este año no participó plenamente (si hizo una breve aparición), fue atropellado por un 4x4 y padeció una dura pretemporada invernal. Estuvo a punto de perderse las carreras iniciales pero finalmente y gracias a un intensísimo programa de rehabilitación llegó justo a tiempo.

A pesar de ello el de Camberra, a inicios de mes cuando recibió instrucciones del equipo de alejarse de este tipo de actividades dijo "No voy a envolverme en algodón. La Fórmula 1 regula mi vida la mayor parte del año, pero voy a desaparecer, entrenar y divertirme mientras pueda y nadie me va a parar".
Por José M. Zapico