Dos proveedores lo denunciaron y las autoridades judiciales impiden que abandone el país

SANTIAGO DE COMPOSTELA, 23 Ene. (EUROPA PRESS) -

El empresario gallego Cándido Rodríguez Eiro lleva siete meses retenido en China por no poder hacer frente a las deudas, por importe de más de 200.000 euros, contraídas con varios proveedores de ese país.

Rodríguez, propietario de la empresa Grupo 3 Fashion, que se encuentra en concurso de acreedores, viajó el pasado mes de junio a China para entrevistarse sus proveedores de productos textiles, a cuya venta se dedica. La empresa se encontraba en situación de preconcurso, por lo que se trasladó al país asiático para tratar de explicar la situación a estos empresarios e intentar buscar un acuerdo.

Durante las entrevistas, han explicado a Europa Press fuentes de la familia de Rodríguez Eiro, los empresarios chinos no plantearon la posibilidad de presentar denuncias, pero uno de ellos sí lo hizo, lo que provocó que las autoridades del país impidiesen la salida del empresario, vecino de Ourense, que fue retenido en la aduana.

Fuentes diplomáticas han explicado a Europa Press que la legislación china prevé que en caso de que haya una disputa comercial o civil con un extranjero, éste pueda ser retenido en el país. Así, han precisado que no está detenido, pero las autoridades no le permiten salir, con el fin de forzar que las dos partes lleguen a un acuerdo.

Estas mismas fuentes han asegurado que el consulado español en Shanghai, en donde se encuentra Cándido Rodríguez, está haciendo "todas las gestiones que puede" para encontrar una solución y buscar un acuerdo con los empresarios chinos que han presentado las denuncias.

"Ellos marcan los tiempos", han explicado fuentes diplomáticas, que han señalado que la legislación del país asiático tampoco establece un límite máximo para retener al empresario, que es vecino de Ourense.

Sin embargo, la familia de Rodríguez Eiro ha trasladado sus quejas porque ni el embajador de España en China ni el cónsul en Shanghai recibieron al empresario. "La ley española exige que vaya allí a negociar", ha expuesto la fuente de la familia, que ha censurado que viajó para "cumplir con su obligación y dar la cara", pero se ha encontrado sin apoyo al aparecer las denuncias.

Los allegados del gallego se han lamentado por la "indefensión" y la incertidumbre sobre el futuro de Rodríguez Eiro, puesto que a la primera denuncia, que implicó una orden de retención de tres meses, siguió una segunda, presentada unos días antes de que la anterior expirase, han señalado. Los jueces que las llevan son de la misma provincia, han apuntado y han indicado que consideran que se trata de "una extorsión". "Hay dos proveedores más", han señalado las mismas fuentes.

La familia está preocupada también por la salud del empresario, que sufre "estrés e insomnio" y necesita un tratamiento médico. "Está agotado", han explicado y han recordado que permanecer en China conlleva costes económicos --se ha establecido en Shanghai, donde paga un alojamiento-- y debe trasladarse "al pueblo en el que se presentó la denuncia" cada vez que tiene que renovar el visado, lo que supone coger un tren y desplazarse posteriormente en coche.

"Nadie se pregunta si tiene dinero para eso", ha lamentado un miembro de la familia, que ha indicado que el empresario no habla ni inglés ni chino.

RETRASOS EN EL PROCESO

Los allegados de Rodríguez Eiro han expuesto también que el proceso se ha ido alargando porque los jueces van reclamando documentación. "Cada vez que mandamos un papel tarda 15 días en llegar", ha explicado un miembro de la familia. Exteriores reconoce tener constancia de esta situación desde hace meses, continúa la misma fuente, "pero dicen que no pueden hacer nada".

"Se ha demostrado que él --Rodríguez Eiro-- no es el administrador de la empresa --es el propietario--", ha destacado y ha agregado que los abogados con los que el empresario ha contactado en China dicen que su retención "es ilegal".

Asimismo, un allegado ha recordado que, debido a que la empresa está en concurso de acreedores, el propietario no podría tomar la decisión de pagar a los proveedores chinos aunque tuviese la cantidad de dinero que les adeuda, pues los gestores son los administradores concursales.