EL REAL MADRID GANA LA COPA DEL REY TRAS 19 AÑOS DE SEQUÍA
Llull y Carroll finiquitan la maldición copera


  • Los blancos tumban al Barcelona por 74-91 y conquistan su 23ª Copa
  • Sergio Llull (23 puntos y 5 asistencias) y Jaycee Carroll (22 tantos y 27 de valoración) entran en la leyenda de club
  • La defensa azulgrana se vio incapaz de capear el vendaval
  • N'Dong y Lorbek, los más incisivos del lado catalán
  • Laso no renunció a la identidad ofensiva del equipo y se vio recompensado










Una travesía tediosa y plagada de piedras concluyó felizmente para el Real Madrid. El conjunto que dirige Pablo Laso se adjudicó la Copa del Rey tras 19 años de espera. Derrotó por 74-91 al FC Barcelona Regal, su bestia negra en la final de los dos años anteriores y le regaló un triunfo balsámico a su afición, ávida de títulos tras dos temporadas especialmente dolorosas.
Además, el éxito se cimentó sobre la identidad que el técnico le ha conferido a sus pupilos desde el día mismo de su presentación: baloncesto ofensivo a raudales, ocurra lo que ocurra y sea cual sea la circunstancia.
Los blancos hicieron añicos a un oponente que no estuvo confortable en ningún instante sobre el parqué del Palau Sant Jordi. Y todo ello pese a que la gran mayoría de los 15.128 espectadores congregados en el pabellón animó con ardor.

ESTADÍSTICAS




Sergio Llull sumó 23 puntos, encestó cinco triples y repartió cinco asistencias para elevarse sobre el resto y guiar al Real Madrid hacia una tierra esquiva durante casi dos décadas. Jaycee Carroll (22 puntos y 27 de valoración) cosió a triples a los blaugranas en el último cuarto.
La defensa pegajosa y de contacto que planteó Laso no tardó en producir fruto. El Barça se sintió incómodo, oprimido, por momentos asfixiado. Boniface N'Dong, dotado de una capacidad atlética asombrosa, fue el único en escapar a una red con una consigna clara: ni una canasta sencilla. Algunas jugadas por encima del aro dañaron al Madrid, pero la inteligencia y calma de los merengues durante los compases iniciales de la final posibilitaron anotar con comodidad tras los arreones de N'Dong.
Mención aparte merece el trabajo de Sergio Llull y Carlos Suárez. El menorquín fue un ciclón que demedió la muralla del Barcelona Regal como si fuese de mantequilla. Movió el balón con un criterio magnífico, estuvo acertadísimo desde el triple y penetró a la canasta con sencillez y precisión. Ni un ápice de precipitación, ese fantasma que lo persigue en ocasiones y lastra su rendimiento, pudo apreciarse en Llull durante los dos primeros actos. Acabó siendo nombrado con justicia MVP.
Carlos Suárez condujo a sus defensores al poste y los acribilló. Pete Mickeal y luego Chuck Eidson se vieron superados por los reversos y el acierto del baloncestista de Aranjuez. Juan Carlos Navarro y Erazem Lorbek se cargaron muy pronto de faltas. En cualquier caso, su participación fue testimonial antes del descanso. Con la cabeza ya en los vestuarios, los catalanes encajaron un triple in extremis de Llull que le concedió una ventaja de 33-42 a los blancos.
Paso adelante de la zaga del Barça
Sabían que tenían que incrementar el nivel y la intensidad defensiva. Drásticamente. Y lo hicieron. El Madrid, que había anotado canastas muy fáciles en la pintura colisionó contra la robustez de N'Dong y Mickeal en el tercer cuarto. Los de Laso intentaban sobrevivir desde el tiro exterior, pero los lanzamientos de un Lorbek renacido y el constante goteo de rebotes ofensivos de N'Dong estrecharon la ventaja. Además, Navarro hacía números desde la línea de personal.
Se agigantó la figura de Jaycee Carroll cuando el equipo de la Ciudad Condal amenazaba con tomar el mando en el duelo. Sus triples, que se han echado en falta como el comer contra el Montepaschi y el Gescrap Bizkaia, manaron como un géiser. Un 62% de acierto en tiros de 2 (28/45) y un 45% en triples (9/20) terminaron por decantar la balanza. Y el eterno rival arrojó la toalla, incapaz de frenar la ingente cantidad de vías de agua abiertas en la nave.