b_TODO_SONRISAS_b_Fernando.jpgUn minuto después de una tormenta en la que parece que el cielo va a caer sobre el circuito de Sepang, un oasis de cemento rodeado de palmeras a 60 kilómetros de Kuala Lumpur, sale el sol como si quisiera recordar su reino. Tras Melbourne, la ciudad de las cuatro estaciones, llegamos a Malaisia y se esperan pocos cambios en el gran premio. El ambiente, de luces y sombras, como en Ferrari, donde la presión es tendencia. La escudería italiana es como el Real Madrid, si no se gana hay nervios, no existe la felicidad. Es lo que tienen los grandes. Sólo que aquí no sólo interviene el talento, ni los árbitros...
Alonso, el piloto que les hace soñar con un futuro mejor, al que muchos piden que estalle ya antes de que sea demasiado tarde, muestra la calma que exige el guión y arenga a las tropas, como un capitán de los viejos tiempos: "Estoy tranquilo, aunque sabemos que necesitamos trabajar para coger a la gente que está por delante de nosotros. No estamos en la situación que hubiéramos deseado para arrancar el Mundial, pero después de once años en F-1, entiendes lo largo que es el campeonato".
En la rueda de prensa de la FIA, junto a Jenson Button y Michael Schumacher, el asturiano muestra la hoja de ruta de sus esperanzas: "Nuestras metas son sacar el mayor número de puntos posibles en estas primeras carreras y en el periodo de tiempo más corto posible, intentar estar en el podio y ganar carreras. Estoy con el equipo al cien por cien".
Tanto está con su equipo que conserva intacto su propósito de volver a ser campeón este año: "La meta siempre es ganar el Mundial. Este año estamos convencidos de que lucharé por el título. El campeonato es largo. Nuestro momento llegará pronto".
Pronto quizá, ya no; no será mañana, ni el domingo, a no ser que el clima malayo ofrezca un respiro: "Tras los test de Jerez y de Barcelona, y tras la carrera de Australia, el coche va prácticamente igual, con los mismos problemas. Aquí los coches van a ser iguales para todos en relación a Australia, así que no creo que vaya a haber grandes sorpresas".
El asturiano, que respira siete veces ahora que lee más libros que antes, está ante su cuadragésima carrera con Ferrari. Y sigue satisfecho: "Tenemos que trabajar duro, día y noche. Siempre ha sido así desde que estoy en Ferrari, vamos dando caza a otros. Pero la experiencia está siendo realmente fantástica. El primer año luchamos por el título hasta el final. Y el año pasado, logramos una victoria y diez podios". Hoy incluso eso parece una utopía. Pero el asturiano cree. Creamos con él, esperemos que pronto la fe deje paso a las certezas.