Aqui os dejo el articulo que dedicó al partido de ayer contra el Hannover,el gran "Hacha",yo llevo mucho tiempo leyendolo,no solo por su magnifica prosa,sino porque dice verdades como puños y ademas no está vendido a ninguna de las 2 corrientes del periodismo deportivo,que lo disfruteis.Saludos.

Picasso en el pie de Adrián

Angela Merkel sospecha, desde hace tiempo, que el fútbol español es la antítesis de su economía. Adrián López, que personifica la antítesis de la pereza del Atlético durante la era Manzano, confirmó los temores de la canciller teutona. A media hora del final, sobrevino un pelotazo al espacio, Adri apretó los dientes, cabalgó y porfió con el defensa. Aguantó el cuerpo a cuerpo, tuvo fe en sí mismo y se encontró con un botín inesperado, una pelota perdida en el área. Exhausto por el esfuerzo - hace meses que el Atlético vive de sus esfuerzos individuales y tiene el depósito en reserva-, oteó el horizonte de reojo. Y donde al resto se le habría hecho de noche, a él se le iluminó la bombilla. Tuvo una culebra en la cintura, esperó a que Picasso se le metiera por la planta del pie y demostró que por sus venas no corre sangre, sino escarcha. Sorteó a dos defensas, aguantó la salida del portero, le tiró un amago, se acomodó el cuerpo y disparó a quemarropa. Un gol de museo, a cámara lenta. Uno de esos que alimentan, con razón, el debate sobre su inclusión en la selección. Uno de los que valen una eliminatoria. Y de esos cuya belleza consigue que los que aman el juego, no sólo a un equipo en particular, rompan a aplaudir. Antes de que Adrián se pusiera la ciudad de Hannover por montera, el Atlético tenía que fajarse en la adversidad. Bajas significativas, estrecha renta y cierta inquietud al ver el colorido aspecto de una bombonera donde la hinchada local era un espectáculo. De eso fue de lo único que pudo presumir el Hannover, de hinchada. Plano, lento y sin demasiadas luces, el cuadro teutón se mostró inoperante para encender las alarmas en el área de Courtois. Sus recursos, limitados, eran vivir del error ajeno y aprovechar algún centro de Pander, un tipo con un hierro siete de golf en la zurda. Poco para inquietar a un Atlético firme, sin nada del otro jueves, pero siempre con el esfuerzo innegociable que le ha inoculado Simeone. Con la eficiencia de Mario Suárez como escoba y la referencia de Tiago como eje y baliza, el Atlético controló la situación, alcanzando los vestuarios con cierta calma. Había cumplido el objetivo inicial: frenar las tocas embestidas locales y mantener su portería a cero. De la segunda parte del plan, de anotar un gol a los cabecicubos alemanes, se ocupó Adrián López. Su gol, un monumento a la sangre fría, supuso la eliminatoria.
Antes, Simeone hizo los deberes rectificando su apuesta inicial. Descolgó a Adrián a banda, reubicó a Diego al centro al ver que no lucía escorado en un flanco y adelantó unos metros a Tiago, el mejor de su equipo, para tener más posesión de pelota. Decisión acertada. Tiago contemporizó, Diego se enchufó y Adrián resolvió. Detrás, Miranda y Perea, así, como suena, fueron dos bastiones defensivos. En la recta final del partido, Diouf igualó el encuentro y la hinchada local resucitó. Aún faltaban diez minutos para el final, el Atlético sentía las piernas de madera y más de uno rescataba el pupismo y el fatalismo que tanto daño le ha hecho al club durante las últimas décadas. No cayó esa breva. Diego, desaparecido en el primer acto y estelar en el segundo, hostigó a la zaga, robó una pelota de oro y asistió a Falcao, reventado de cansancio. El 'Tigre' se puso una tachuela en el pecho, pinchó la pelota y según bajaba, empalmó una volea terrorífica. El colombiano, en el límite, amartillaba los clavos del ataúd alemán. El Atlético, como Athletic y Valencia, estará en las semifinales de la Europa League. Perdón, de la 'Spanish League'. Entre otras cosas, porque Adrián, si Picasso se le mete en la planta del pie, es capaz de regatear cualquier prima de riesgo. Incluso en casa de la señora Merkel.
Rubén Uría / Eurosport