El guardameta bilbaino regresa hoy a Granada, donde jugó cedido y se ganó un puesto en el Athletic

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EL Athletic no pisa Los Cármenes desde hace 36 años y no gana en Granada desde hace 54. Sin embargo, hay un jugador de la plantilla rojiblanca que conoce muy bien el estadio andaluz y que ha saboreado el triunfo en él hace solo dos temporadas. Raúl Fernández, el portero que aguarda impasible a que alguien le dé la alternativa en San Mamés, se fogueó como cedido en las filas del Granada en la temporada 2009-10, cuando militaba en Segunda B.
Desde entonces, el equipo andaluz y el propio meta han cambiado mucho. "Los dos hemos evolucionado mucho y para mejor. Yo al Granada lo dejé hace dos años en Segunda y yo llegué al Athletic de un Segunda B. Ahora ya soy un jugador de Primera y el Granada está luchando para permanecer en Primera", detalla el propio Raúl.
Los granadinos están solo a seis puntos del Athletic. "No me sorprende el rendimiento del Granada", confiesa el jugador del Athletic, "ya cuando estuve en Segunda B había jugadores preparados para dar ese salto a Primera y poder mantenerse. De hecho, gran parte de la plantilla con la que yo jugué se ha mantenido. Están ahí por méritos propios y si siguen así lo más seguro es que se salven".
su segunda cesión Raúl aterrizó por primera vez en Los Cármenes en la temporada 2008-09 enrolado en el Conquense. Era su primera cesión fuera de Lezama y cuando le tocó jugar contra el Granada paró lo imparable. "Fue de esos días que sale todo, que paras muchísimo", recuerda el cancerbero, "y en Granada se quedaron con una muy buena imagen de mí". Tanto es así que pidieron su cesión en la siguiente campaña: "Tenían un buen proyecto, con jugadores de mucho nivel y su objetivo era subir a segunda sí o sí. Me pareció algo ambicioso, un buen sitio para seguir creciendo como portero. Y además, el campo invita a jugar. La media de asistencia era de casi 10.000 espectadores en Segunda B. Para mí eso era importante. Con 20 o 21 años podía sentir un poco de presión con tanta gente observando. Me vino bien y fue una experiencias buenísima para mí".
José Juan, guardameta que aún milita en el Granada, fue el primer obstáculo que tuvo que superar: "Me lo pusieron difícil desde el principio. Me dieron la primera oportunidad en la tercera jornada y demostré que estaba para jugar". Enlazaría 22 partidos que le dieron la confianza y la experiencia que necesitaba, pero la llegada de Fabri al banquillo antes del final de la temporada hizo que regresase a la suplencia.
Para Raúl, Granada fue la llave que le abrió las puertas del primer equipo del Athletic. Dos años después se da la circunstancia de que en Los Cármenes conocen sus cualidades aún mejor que en San Mamés: "La verdad es que lo que se me ha visto jugar en San Mamés ha sido poco, pero concluyente. Se ha demostrado que cuando he salido a jugar no ha habido ningún problema en cuanto a presión o nervios. He asimilado bien lo que es la competición a alto nivel, la Primera División. En Granada tuve más continuidad, tuve la oportunidad de jugar con asiduidad y eso es bueno para los porteros".
debut en un derbi El estreno oficial con el Athletic llegó ante la Real Sociedad. Raúl cumplió su sueño de jugar y ganar en La Catedral. Ese trago dulce de gloria no volvería a repetirse hasta que Bielsa le alinease bajo el larguero del Parque de los Príncipes en París. A pesar del 4-2 cosechado, la actuación de Raúl fue más que meritoria. "Solo he jugado partidos aislados con la lupa puesta en mí", se lamenta el guardameta, "con la presión de hacerlo bien en ese partido que no sé si será el último del año para mí. Me he tomado el estar en el Athletic como un reto, como una cosa bonita. No me asusta ese reto. Al contrario, me ha gustado y me ha hecho crecer".
La confianza ciega de Joaquín Caparrós y Marcelo Bielsa en Gorka Iraizoz ha hecho que Raúl afronte dos temporadas complicadas anímicamente, pero él no duda en sacar conclusiones positivas: "No imaginaba ni jugar más ni jugar menos. Quería mejorar y creo que lo estoy consiguiendo. Soy mejor portero, estoy creciendo mucho, me estoy viendo a gran nivel entrenando y cuando he jugado he estado muy concentrado. Me ha servido para creerme que puedo ser portero del Athletic, que estoy en el buen camino. Solo hay que seguir adelante y cuando haya una oportunidad estaré ahí".
Sabe que algún día triunfará en el Athletic, que ser titular bajo el arco de San Mamés será una realidad tarde o temprano. "Soy cabezón", reconoce entre risas, "tengo que trabajar, no me queda otra. Asumo y respeto la posición del míster. Ni mucho menos me voy a conformar con estar en el banquillo. Todo lo contrario, voy a pelear. Me autoexijo yo mismo".
La llegada de Bielsa y el cruce en Copa ante equipos de Segunda B son circunstancias que podían hacerle pensar que tendría más oportunidades de jugar, pero ha tenido que reponerse a continuas decepciones: "Cuando empezó la temporada estaba muy ilusionado porque me veía muy fuerte. En pretemporada tuve muy buenas sensaciones con grandes partidos. Moralmente estaba muy fuerte y tenía altas expectativas de poder jugar después. No ha sido el caso. Esto me está haciendo duro, me está viniendo bien, en el sentido de ver que está siendo un año difícil para mí. Pero me hago fuerte para que cuando me toque jugar, pueda disfrutar y saborear más el ser titular".
En una temporada en la que el Athletic está disfrutando sobre el césped, Raúl sufre en el banco, "siempre preparado por si me toca salir". Cada día que pasa está más cerca su renovación. La deja en manos de su representante, pero él solo piensa en ser portero del Athletic. Mientras tanto, trabaja para estar presto, quién sabe, ante una tanda de penaltis en la final de Copa o de la Liga Europa: "Estudio los delanteros que suelen tirar. Me gusta estudiar un poquito esas cosas porque para los porteros suelen llegar las oportunidades en jugadas de este tipo. Sería un buen comienzo: entrar al campo y parar un penalti".