Para quien no lo conozca Dani Rivas, nacido en Moaña (Pontevedra) en 1988, es uno de los mejores pilotos del panorama nacional y el mejor piloto gallego de velocidad, o por lo menos así lo dicta su palmarés. Sorprendía a propios y extraños, este fin de semana, con una triste noticia en su página de Facebook.
El actual líder del Campeonato de España de Velocidad (CEV) en su categoría de Moto2, después de haber conseguido pole y victoria en la primera cita de Jerez, este pasado sábado publicaba:
“BUENO! 7años corriendo en moto,3º Campeonato de Europa SuperSport, 1º en las 24h de Montmelo, 4º CEV SuperSport, 4º CEV moto2, primer piloto en desarrollar una moto2, etc…esté año un proyecto muy bueno, primera carrera pole y ganamos la carrera, y no sale ni un sponsor?? dejo las carreras ya……… algún interesado en subir a mi moto en navarra? privado, yo estoy mas a gusto en casa”.
Todos los aficionados asistíamos perplejos a la noticia, parecía una broma de mal gusto. En su primer año en el TSR Galicia School, un equipo casi totalmente gallego, Dani por fin tenía una montura que le daba aspiraciones para proclamarse Campeón en el Certamen de Velocidad más exigente, antesala del salto al Mundial de motociclismo para la mayoría de pilotos, tanto de nuestras fronteras como extranjeros. Él ya había debutado como Wild Card en el 2010, participando en los Grandes Premios de Catalunya y Estoril dentro del Equipo Blu:sens BQR, pero nada que ver con la prometedora temporada que se avecinaba en la KALEX TSR de este año, en el cual también tenía invitación para participar en el Gran Premio de Jerez del 29 de abril próximo.
Pero vamos a la raíz del problema; en la primera cita del CEV se presentaban con toda la ilusión del mundo y Dani declaraba a los medios:
“Es la primera carrera y llegó el material y los cascos tarde, pero poco a poco iremos cuidando cada vez más la imagen, aunque ya es muy buena, aunque sea blanca”
Y esto lo decía porque la TSR comenzó el Campeonato sin ningún Sponsor principal y añadía después de la pole y la victoria…
“De momento el dinero lo está poniendo mi jefe, que se llama Raúl Ruiz, de su bolsillo. Esperamos lograr algo de presupuesto porque no tenemos garantizado que terminemos el año, porque se hace duro afrontar cada carrera, pero ya que él hace un esfuerzo, mi manera de recompensarle es seguir ganando carreras, y seguir haciendo ´poles´, para que todos podamos disfrutar y pasarlo bien, que es lo que él quiere”.
“Es un equipo nuevo y es complicado llegar, hacer la ´pole´, la vuelta rápida y ganar la carrera, pero eso demuestra que hemos hecho un buen trabajo en la pretemporada, que la moto es buena, que yo estoy preparado y que los demás técnicos del equipo están trabajando muy duro”.
“Quedan seis carreras y hay que seguir peleando. Fácil no va a ser, ni mucho menos. Esta carrera ha sido complicada y supe sacar más provecho que los demás al agua, pero hay que seguir trabajando. Es un campeonato complicado y los demás se van a poner las pilas, no va a ser fácil”
“Voy a correr el mundial de Jerez, pero aunque te inviten, que suena muy bonito, tienes que pagarlo. Cuesta 14.000 euros el alquiler del motor, la telemetría, centralita, neumáticos y gasolina. A lo que hay que sumar desplazamientos, mecánicos y hoteles. Y que no haya ninguna caída, que sube el presupuesto. Vamos allí a hacerlo lo mejor posible, a rodarnos como equipo y a seguir trabajando”.
Después de esto podemos comprender, y sólo en cierto modo, la difícil decisión que ha tomado el piloto gallego al no conseguir sponsor.
Muchos pueden entonar, y lo he visto reflejado en las redes sociales aunque en una minoría, que con la crisis que se está pasando esto es un mal menor e irrisorio, que si no hay dinero para carreras, que se quede en casa. Y hasta Dani ha comentado un “prefiero comer”. Pero hemos de entender que esto conlleva cortar de raíz la prometedora carrera de un joven, el cual ha asumido con valentía una difícil carrera que se ha llevado en el camino sangre, sudor y lágrimas, a la par que ingentes cantidades de dinero. Para este piloto, acostumbrado a lidiar con velocidades de 260 km/h, la caída ha venido a ser injusta. Por supuesto que nunca al nivel del malogrado Joan Lascorz, el cual ha encontrado la injusticia de luchar desde la cama de un hospital, primero por su vida y ahora por una larga y dura recuperación. Pero sí que es similar en ver como los sueños de un joven son tirados en marcha por la injusticia.
Injusticia, porque es doloroso, e incluso vergonzoso, ver como en una de las competiciones que más alegrías da al deporte español, una compañía cervecera gallega es capaz de aportar ingentes cantidades de dinero al motociclismo y se olvida por completo de aportar un pellizquito de ese dinero al único corredor gallego con posibilidades de llegar a donde ellos se publicitan.
¿Por qué a mi se me ha caído una estrella en el jardín…?
Pues esta vez la estrella no se ha caído en el jardín, porque ni siquiera se ha contribuido en que llegara a él.
“Y esto lo dice otro gallego…”