Los azulgrana dominan el partido y mandan dos balones al palo pero caen derrotados con un solitario gol de Drogba (1-0)

Dos balones al palo, seis ocasiones claras, dominio apabullante del balón y derrota. El Barça se encontró de golpe ante el Chelsea con la cruda realidad de laChampions League, un torneo en el que, quien perdona, lo acaba pagando. Drogba, un islote durante todo el partido, cazó la única ocasión de la que dispuso (1-0) para complicar la vida a los azulgrana, que deberán luchar por la remontada el próximo martes en el Camp Nou.Cesc, Alexis, Puyol, Messi, Adriano, ... la mayoría de futbolistas del Barça estuvieron cerca de batir a Cech. Los visitantes fueron muy superiores en el juego pero les faltó el instinto asesino tan vital en partidos de esta categoría. El mismo instinto, por ejemplo, que demostró Drogba cuando, al filo del descanso, recibió un pase de Ramires y anotó un gol muy importante. Contragolpe de los locales y ventaja inesperada y crucial.El Chelsea planteó el partido desde el hiperdefensivo 4-5-1, con hasta 10 hombres por detrás del balón, laterales muy cerrados, extremos convertidos en defensores y tres pivotes para cortar todo lo que se moviera por el medio. Drogba, el único delantero, fijaba a los centrales del Barça para dar tiempo a salir a sus compañeros.La táctica no se le atragantó a los jugadores de Pep Guardiola. Supieron moverse con soltura para atraer al rival mientras Xavi buscaba la espalda de los centrales con pases medidos que encontraron a Cesc. El de Arenys, sin embargo, estuvo falto de suerte en dos ocasiones que habían de cambiar el signo del partido pero que encontraron primero a Cech y después a Ashley Cole. Similar fue el movimiento que protagonizó Alexis Sánchez para recibir la asistencia de Iniesta y mandar el balón al travesaño.El control del encuentro era plenamente de los centrocampistas azulgrana, protegiendo el balón, escondiendo el más preciado de los tesoros. Agobiaba el Barça al Chelsea cuando Iniesta dedicó un delicioso regate a Cahill, casi sin espacio, pegado a la línea de fondo, y fue derribado por el central inglés. Quizás fuera penalti, pero el partido siguió sin demasiadas protestas, pensando los visitantes que su juego sería suficiente para llevarse un buen resultado de Stamford Bridge.Un equipo proponía, el otro lo fiaba todo a una única carta. Mientras el Barça monopolizaba el esférico, el Chelsea solo se acercaba a Valdés con los potentes saques de banda de Ivanovic. Iban ya cuatro ocasiones claras contra el marco de Cech cuando Drogba tuvo su oportunidad en el minuto 47, y no la desaprovechó.Toda la superioridad mostrada por el equipo de Guardiola pareció un espejismo. Debía ir ganando pero se encontraba por debajo en el marcador. Didier Drogba, uno de esos nueves puros, que perviven sea en la época que sea, se tomó la revancha tras aquella fatídica semifinal de 2009 en la que decidió el golazo de Iniesta. Capaz de desesperar con sus continuas reclamaciones, batallando al límite con Puyol y Mascherano, ejecutó la máxima de los killers: una ocasión, un golEl duelo no cambió demasiado, con el Barça amo y señor del cuero y el Chelsea agazapado en su campo. Los pequeños detalles, sin embargo, sí cambiaron profundamente el panorama. Sin necesidad de salir a buscar otro gol, Terry y Cahill arrastraron a sus compañeros hacia su área para lograr cerrar todos los espacios.Lo consiguieron con tal eficacia que al Barça se le ofuscó la mente durante buena parte del segundo tiempo. Solo un excelente pase de cuchara de Cesc que desaprovechó Alexis puso algo nerviosa a la zaga local. Hasta que, ya avanzado el partido, apareció Thiago. El canterano aportó lo que durante muchos instantes le faltó a su equipo para romper la pared azul que tenía delante: movilidad, frescura y la capacidad para mover rápido el cuero.Las cabalgadas de Messi (que no ha conseguido marcar un gol al Chelsea en siete partidos) fueron cortadas una y otra vez y tampoco la aportación de Pedro fue decisiva. Pero Thiago aportó algo distinto, la chispa que no tuvo Cesc y que siempre es necesaria para conectar a un grupo exhausto, exprimido mentalmente ante la fortaleza inquebrantable de su rival.Con el nuevo brío, buscando el empate hasta el último suspiro, se encontró el Barça con una nueva oportunidad, clara, muy clara, que Pedro mandó al palo y Busquets, en el rechace, no encontró portería con su remate con la izquierda. Se cerraba el partido con la sensación de que el Barça es tremendamente superior a este Chelsea pero con los blues con ventaja en la eliminatoria. Tocará gesta en el Camp Nou, pero será después de recibir al Real Madrid.