“Arouna Koné regresa a Sevilla ungido por el gol”, titulaba ayer la web del Levante una noticia en la que el club granota se jactaba de poder contar con el costamarfileño en el Pizjuán. El texto es casi burlesco: “Koné regresará a Nervión (...) El hecho es una grave y desaforada amenaza para los componentes de la retaguardia del Sevilla, precisamente la entidad que decidió pactar la cesión (...) y de no matizar ningún tipo de condición en los encuentros conjuntos”. Es decir, que según el Levante, el Sevilla tuvo un exceso de confianza -o más bien de desconfianza en sus posibilidades- al dejar jugar al ex del PSV contra su propio dueño tanto en el Ciutat de Valencia como en el Pizjuán.

La disparatada operación -cedido en su último año de contrato y libre si no llega a 18 goles entre todas las competiciones, algo que no había hecho en toda su carrera- aporta a la visita granota del sábado un importante plus de morbo.


En cualquier caso, a partir de verano Koné no seguiría ni en Valencia ni en la capital hispalense, ya que las directivas de ambos clubes tienen planteado hacer caja con él en verano. De hecho, el propio jugador ya lo tiene pactado con el Levante, siempre y cuando no haga tres dianas más, que son las que le restan para los 18, en los cinco encuentros que quedan para que finalice el campeonato.

Los levantinistas, que aceptaron superar su límite salarial (de 0,5 millones por temporada) con el marfileño, al que abonan 0,9 de los dos totales que pactó con elSevilla, han acordado con el jugador que le dejarían ir en cuanto llegase una buena oferta, como sucedió con Caicedo. En Nervión, si por casualidad Koné regresa, la intención es la misma. Su valor de mercado está en torno a los cuatro kilos.