En sólo tres días, Bankia ha perdido en Bolsa cerca de 700 millones de euros. Desde que el Gobierno precipitó la dimisión de Rodrigo Rato como presidente de la entidad, sus acciones se han desplomado en el parqué un 15%.

La acción de Bankia hoy cotiza en 2,1 euros, el nivel más bajo de su corta vida en Bolsa, que arrancó el pasado 20 de julio, cuando la entidad debutó en el Ibex 35 a un precio de 3,45 euros.

La explicación de esta debacle bursátil se esconde en la fuga de accionistas minoritarios, que está sufriendo la entidad esta semana.

De hecho, Bankia Bolsa lleva tres días seguidos siendo el bróker más activo en las ventas de acciones de la entidad, según muestran las pantallas de Bloomberg. Esto se debe a que a través de él se canalizan las órdenes masivas de venta de acciones que se están solicitando en las sucursales del grupo de cajas.

Gracias a sus clientes y a su potente red de sucursales, Bankia logró salir a Bolsa en uno de los peores momentos del mercado. La entidad, que sólo consiguió colocar el 4% de sus acciones a inversores internacionales, se apoyó en sus clientes ofreciéndoles comprar acciones del grupo para lograr salir al parqué.

La marca de la nueva Bankia y la figura de Rodrigo Rato fueron avales suficientes para que muchos particulares confiaran sus ahorros a las acciones de un banco en el peor momento de la historia reciente para el sector financiero en Bolsa.

Para mantener capitalización bursátil, Bankia también ofreció el pasado mes de marzo a muchos de los clientes que estaban atrapados en las participaciones preferentes un canje de ese complejo producto financiero por acciones.

Todos ellos están saliendo ahora del capital de la caja y han precipitado su desplome en un momento en el que ni siquiera los especuladores a la baja están posicionándose en el valor porque no hay papel suficiente para que puedan operar a corto sobre Bankia, según reconocen fuentes de mercado.

La crisis de Bankia está contagiando también a las empresas en las que participa. Esto explica que Mapfre esté siendo el peor valor del Ibex 35, con una caída superior al 9%.

También Indra, IAG e Iberdrola permanecen en negativo por la amenaza de que el nuevo equipo gestor decida deshacerse de esos paquetes accionariales a un precio inferior al que cotizan en el mercado.