Los documentales viven una nueva etapa en los canales españoles, con temas que hace años no se habrían imaginado –cómo trabajan las cuadrillas de leñadores en Estados Unidos– y un formato, el docu-reality, muy alejado de la imagen asociada, no sin malicia, a estos programas: la del leopardo volando en un bosque a punto de cazar un antílope. En los últimos meses han nacido dos canales en la televisión digital terrestre (TDT), Discovery Max y Xplora, con una programación volcada en los documentales, aunque no siempre sea correcto denominarlos así.



El director general de Discovery en España, Fernando Jerez, dice que se lanzó Max en enero “para cubrir un espacio que no había en la emisión en abierto”. “Nuestros documentales son híbridos, mezclan géneros, y apostamos por el entretenimiento. La idea es contar la realidad a lo grande y con personajes auténticos”. Como reales son los hombres que faenan en los mares más peligrosos en Pesca radical, ejemplo de docu-reality. La serie más vista en esta televisión orientada a lo que en el argot se llama factual entertainment(entretenimiento de no ficción) es Así se hace, que cuenta cómo se fabrican objetos cotidianos, desde las monedas de chocolate a una viga. “Es que el tema no importa”, dice Belén Frías desde Fox, canal de pago que distribuye en España National Geographic. “Se puede hablar de todo, lo importante es que haya una historia y no se entre en el sensacionalismo”. Para Frías, “ha cambiado la manera de hacer documentales”. “La tendencia es contarlo en primera persona, romper las reglas clásicas y rodar con más libertad. Hay que acercarse al espectador”.


Un tipo de documental distinto es el que puede verse en La 2 de TVE, un canal con la mitad de su programación ocupada por estos contenidos y con programas icónicos como Documentos TV, que se emite desde 1986. Manel Arranz, su director de programación, contrapone la oferta de esta televisión pública a la de Discovery Max o Xplora: “Ellos buscan más el espectáculo, nosotros optamos por algo más cultural, científico”. Con esta idea coincide el responsable de Documentales de Canal +,Íñigo Trojaola: “Sin cuestionar la calidad, yo creo que no son documentales en sí, sino espacios con dosis de reality que no buscan la divulgación, solo entretener”. Para Trojaola, “la aspiración de esta nueva oferta televisiva es llevarse las audiencias de los canales temáticos”.


En esa lucha por los telespectadores, Arranz pone un ejemplo de calidad y éxito de público: Apocalipsis, una impresionante producción de France 2 sobre la Segunda Guerra Mundial que se ha emitido varias veces. En su opinión, la historia y la divulgación científica son caballos ganadores, por eso La 2 “compra productos de calidad, que lleva mucho tiempo hacer”. “Todo el mundo sabe que son buenos y que tendrán reconocimiento mundial”. En el caso de Canal + se apuesta por “documentales inéditos que pueden incluso haberse estrenado en salas de cine españolas, como fue el caso de Inside job”. “Queremos un producto con prestigio, que nuestros abonados vean que merece la pena pagar por ello”.
Género amplio

Un punto de encuentro entre los entrevistados es que el documental se ha convertido en un género muy amplio y que ha evolucionado. El director de Programación y adquisición de producción ajena del recién nacido Xplora, Alejandro Flórez, señala que en esta frecuencia se ven “docu-realitys líderes en la televisión por cable en Estados Unidos”, como el de los fornidos AX Men Leñadores, que se adentran con su motosierra en bosques inaccesibles. “Es un programa en el que se ve cómo talar un árbol puede ser una experiencia extrema”. He ahí el nuevo concepto de documental que apuntaba Frías, “el que narra historias curiosas”.