En los próximos días, la operadora española de telecomunicaciones Telefónica decidirá su entrada en el capital de la compañía propietaria de Canal+ con una participación cercana al 6%. Bankia es uno de los grandes bancos en apostar por el Grupo.



En este envite, el interés de Telefónica es doble: impedir cualquier tentación del magnate mexicano Carlos Slim de aumentar su peso en Prisa y, al mismo tiempo, reforzar la oferta de contenidos de Imagenio con el catálogo de Sogecable.


Por otro lado, el Banco Santander, HSBC y La Caixa son las entidades financieras que han pactado hacerse con el 18 por ciento del grupo editor mediante la capitalización de deuda por un máximo de 334 millones de euros. Todavía queda por confirmar que Bankia, uno de los bancos que más deuda posee de Prisa, se sume al acuerdo, convirtiendo así a la banca española en un inversor de referencia del grupo, con un 24 por ciento, cerca del nivel de la familia Polanco una vez se complete la ampliación de capital que se llevará a cabo en dos años.


Telefónica, por su parte, planea suscribir la emisión de bonos de 100 millones de euros en efectivo destinada a inversores institucionales. Desde el entorno de Telefónica aseguran que se baraja la entrada de otra empresa importante, pero fuentes cercanas a Prisa aseguran que sólo suscribirá la emisión la teleco que preside César Alierta. El acuerdo de emisión de bonos convertibles todavía está pendiente de ser aprobado por la Junta de Accionistas del próximo 30 de junio.


El desembarco de Telefónica en Prisa depende de que Alierta llegue a un acuerdo con su futuro socio para reforzar los contenidos de Imagenio con la oferta televisiva de Sogecable, entre ellos el fútbol.


En otro orden de cosas, los derechos del fútbol son uno de los motivos que están detrás de esta alianza. La negativa de las televisiones de pagar hasta 80 millones de euros por emitir los partidos en abierto de la Liga han llevado a Mediapro, que atesora la mayor parte de los derechos televisivos de los clubes, a trasladar el partido en abierto del sábado al lunes y a cobrar los partidos del Real Madrid y el Barcelona, entre otros clubes.


El empresario mexicano Carlos Slim es otro de los motivos que empuja a Telefónica a entrar en Prisa. La operadora quiere limitar el peso de Slim en el accionariado del grupo editor, del que posee actualmente un 3, 24 por ciento a través de la inmobiliaria Carso, y evitar que pueda llevar a cabo una opa hostil para hacerse con el control Prisa. Al mismo tiempo, se asegura la españolidad de uno de los principales grupos de comunicación del país.

Esta sería una buena oportunidad para aliviar la deuda de Prisa, que asciende a 1.000 millones de euros.