Dos cuestiones son clave para los intereses españoles en los acuerdos alcanzados en el Consejo Europeo de Bruselas. La primera, que el dinero para recapitalizar los bancos vendrá directamente del fondo de rescate, sin tener que pasar primero por el Estado y contabilizar como deuda. Y dos: si los países hacen los deberes para reducir el déficit, los fondos de rescate intervendrán en el mercado para estabilizar sus primas de riesgo.

El Gobierno español recibirá inicialmente un préstamo de la zona euro para recapitalizar sus bancos, pero éste se modificará para convertirse en una recapitalización directa una vez que el fondo permanente de rescate tenga esa capacidad. Una vez que el EFSF pueda recapitalizar los bancos españoles directamente, lo hará, permitiendo a los bancos a reembolsar al Gobierno español el préstamo de recapitalización que recibirán ahora. Esto significará que el impacto en la deuda pública española se eliminará, lo que aliviará la carga del endeudamiento del Estado y podría permitir una relajación de la prima de riesgo y las bolsas, que acusan directamente la desconfianza hacia España.

Con esta relajación de la prima de riesgo, el sobrecoste para financiarnos en el exterior, -que lleva casi dos meses con el bono a diez años en el entorno del 7% y la prima en los 500 puntos básicos y por encima-, se abarataría, una buena noticia para bancos y empresas.

Pero hay lagunas en esta parte del acuerdo: falta por ver si finalmente se conseguirá el acuerdo necesario para recapitalizar las entidades, ya que el ESM necesita de unanimidad de todos sus miembros para iniciar un programa. Como ejemplo, Mark Rutte, primer ministro holandés, se encargó de recordar este aspecto nada más terminar la reunión. Y tampoco sabemos nada sobre las condiciones concretas de la ayuda. tipos de interés y plazos de devolución, cruciales para saber si los bancos estarán menos atados para otorgar crédito a empresas y españoles.


Se exigirá cumplir los ajustes

Pero lo más importante para nuestro día a día es el compromiso más estricto que nunca, al cumplimiento de los ajustes económicos, que conlleva además posiblemente un nuevo ajuste relativo al IVA, las pensiones y los recortes a funcionarios, sanidad y educación. "Estamos negociando el memorándum y no hay ningún tipo de condicionalidad de tipo económica", ha asegurado el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy.

Con una gran retórica los líderes de la UE han acordado utilizar "de forma flexible y eficiente" los fondos de rescate (tanto el temporal como el permanente) para "estabilizar los mercados" de los países que cumplan con las recomendaciones de la Comisión, los Pactos de Estabilidad y Crecimiento y con los programas de corrección de desequilibrios macroeconómicos excesivos. El texto del documento oficial publicado tras la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno del euro, esconde un mensaje muy simple: si los países hacen los deberes (para reducir el déficit), los fondos de rescate intervendrán en el mercado para estabilizar sus primas de riesgo. Un aviso para navegantes.

¿Qué se conseguiría a cambio de ajustarse más? El acuerdo abre la puerta a programas de intervención de los fondos de rescate en el mercado de deuda: desde la compra de bonos periféricos en mercado secundario, en el primario (subastas del Tesoro) o garantizando un porcentaje de la deuda pública emitida. Para ello, el país tendrá que cumplir con todas las recomendaciones macroeconómicas de la Comisión, como puede ser una subida del IVA. Aun así, también puede entenderse como una victoria, ya que según el mecanismo actual, para que la UE compre bonos el país debe someterse a un programa de condicionalidad macroeconómica completo (a la griega, irlandesa o portuguesa).


Cobrarán antes los bonistas

Y además, y para apretar un poquito más el cinturón de las exigencias, Alemania pide la implantación de un supervisor financiero supranacional que pueda controlar a esas entidades y una condicionalidad que podrá ser para la institución que reciba ayudas, el sector financiero en general o bien para toda la economía del país beneficiado. La propuesta para crear este supervisor, que tendrá en cuenta al BCE, estará lista para final de año.

La última clave es que los préstamos que se pidan al fondo de rescate permanente pierden la prioridad de cobro frente al resto de bonistas. La canciller alemana, Angela Merkel, ha querido aclarar que esta pérdida de la seniority por parte del fondo de rescate es una excepción que sólo se aplicará para el caso español.