Un taxista transforma su vehículo en una habitación para compensar la pérdida de ingresos por las restricciones del tráfico

ana melladoabc_es / londres
Día 18/07/2012

No tiene cinco estrellas, ni servicio de habitaciones, pero la extravagancia de alojarse en un taxi a falta de plazas hoteleras durante los Juegos Olímpico en Londres también tiene su encanto. David Weeks, un profesional del volante, ha decidido transformar su icónico taxi negro en una habitación para una persona por 50 libras (unos 62 euros) la noche. Weeks ofertó su pensión rodante en el portal de alojamientos privados Wimdu.com. y a día de hoy la ocupación es de un 100%.


Mientras que empresarios del sector de la hostelería o el comercio ya se frotan las manos pensando en los beneficios que le reportará la celebración de los Juegos Olímpicos, se avecinan malos tiempos para los taxistas. La prohibición que les impide conducir por los carriles que a partir del 25 de julio se destinarán a comitivas olímpicas, atletas y vehículos autorizados convertirá su circulación por Londres en una auténtica pesadilla.

Ante la falta de perspectiva económica como taxista, Weeks decidió pasarse de gremio y habilitar la parte trasera de su vehículo como una acogedora habitación en la que los turistas puedan hospedarse por un módico precio en un momento en que las plazas hoteleras han duplicado sus precios. La mayoría de las modestas habitaciones de los típicos bed and breakfasts (cama y desayuno) que normalmente rondaban las 60 libras la noche ahora son inalcanzables por menos de 100 libras.


«Estoy muy contento con que se celebren los Juegos Olímpicos en Londres, pero para los taxistas va a ser horroroso. Por eso, cuando me enteré de que podía alquilar mi taxi en Wimdu, pensé que no sería ninguna tontería», comenta Weeks, el artífice de esta singular idea.

El dormitorio en la peculiar pensión Weeks ofrece un confortable colchón de espuma viscoelástica, una almohada, un edredón y una lámpara de lectura. También contiene un frigorífico de energía solar, una radio incluso un iPad. En caso de que el huésped desee estirar un poco las piernas y descansar fuera del vehículo, también dispone de sillas y una mesa portátil. La decoración está completamente impregnada del espíritu patriótico que gobierna la ciudad; la bandera está estampada en la funda nórdica y el entrañable oso de peluche Paddington ataviado con su chubasquero y botas de agua custodia la cama.

El mayor inconveniente de este alojamiento improvisado es que, obviamente, no incluye baño. Pero el taxista no tiene ninguna objeción en prestar los servicios de su domicilio como alternativa o cualquiera de los aseos públicos.

«Conozco la ciudad como la palma de mi mano así que puedo ofrecer una información que no te ofrece un hotel normal. Es algo muy diferente, y pocas personas podrán decir que pasaron la noche en un taxi» explicó el taxista.

Por la mañana los huéspedes deberán abandonar el taxi para que su dueño retome su jornada laboral. El vehículo puede quedar aparcado donde desee el cliente, mientras sea un área con permiso legal para estacionar.

Como todos los hoteles y albergues, el hospedaje Weeks también tiene unas normas que los alojados deben acatar; no está permitido fumar ni entrar con mascotas.