Gafas de sol, crema bronceadora, las chanclas, una sombrilla, la toalla… El verano se ha instalado en Europa de forma contundente. Y tras las frías temperaturas alemanas, la Fórmula 1 soportará el calor húngaro. No hay descanso: sólo una semana después volvemos a la carga. Porque nosotros no nos vamos de vacaciones.

El 29 de julio de 1981 los principales sindicatos españoles desconvocaron la huelga de gasolineras que estaba prevista para finales de dicho mes. Al otro lado del charco, Ronald Reagan obtuvo los votos necesarios en el Congreso para llevar a cabo la reducción del 25% de los impuestos dentro de su plan revolucionario para superar la crisis económica que afectaba a Norteamérica. En Madrid se confirmaba la participación de una empresa local en el envenenamiento masivo de la población con aceite de colza.

Por su parte, en Inglaterra, un joven fallecía en los disturbios de Liverpool mientras la población inglesa seguía conmocionada por los altercados callejeros más graves en medio siglo, en los que se mezclaban las protestas de una juventud con el 50% de paro y conflictos raciales. Ese mismo día convulso (¿y cuál no en este planeta?) nacía un bebé en la capital de Asturias, Oviedo, al norte de España. Unas tierras muy alejadas del arquetipo tradicional atribuido a España: aquí el sol luce tímido y débil casi todo el año, dejando paso a abundantes precipitaciones, y no hay flamencos sino gaitas.

Ese bebé convertido en bicampeón mundial de Fórmula 1 tomará la salida del Gran Premio de Hungría de Fórmula 1 el próximo domingo como destacado líder del mundial. Estamos hablando, como todos sabemos, de Fernando Alonso. Estamos hablando de un portento del volante que celebrará su cumpleaños haciendo lo que más le gusta: pilotar un bólido de la máxima categoría; y si gana la carrera no será un magnífico regalo, pues aquí nadie regala nada: lo conseguirá de la única manera que sabe: luchando, trabajando y confiando en sí mismo. La tarta le esperará, sí o sí, en los boxes de Ferrari.



FERRARI NO SE RELAJA

La victoria da una extraña y peligrosa sensación de tranquilidad. Uno puede relajarse y bajar la guardia. Pero no es el estilo ni de Ferrari ni de Alonso: "Estamos vacunados contra la euforia", declaraba Stefano Domenicali este martes. Justo una semana después del Gran Premio de Alemania, la Scuderia llega a Hungaroring dispuesta a seguir construyendo paso a paso una recuperación iniciada desde la misma salida de la primera carrera del año, cuando los entrenamientos de la pretemporada ya situaban a los de Maranello en clara desventaja respecto al resto de la parrilla.

Y Hungría no será un escenario más: recordar la primera victoria de Fernando Alonso en Fórmula 1 es un clásico cada vez que llegamos a este país. Fue en 2003, y aunque algunos quieren pensar que esta pista es por ese motivo el talismán del asturiano, en realidad Alonso ha tenido muchos más disgustos que alegrías aquí: si bien ganó aquella vez con Renault, desde entonces sólo ha subido al podio en 2006, 2010 y 2011, y nunca volvió a ganar en esta pista. Y todos recordamos el desastroso incidente de la famosa tuerca con Renault en 2006 y el accidente en 2009. Hungaroring siempre tendrá, pues, un sabor agridulce para Alonso.

Este fin de semana intentará ganar por primera vez desde 2003, y desde luego sería muy emotivo. Gracias a la recuperación de Ferrari, hablar de ganar una carrera no parece una utopía, como sí lo era antes, sino una realidad posible; difícil, pero posible.



MARANELLO NO SE HACE ILUSIONES

Alonso ha estado esta semana en el norte de Italia visitando junto a su compañero de equipo, Felipe Massa, y al presidente de Ferrari, Luca Montezemolo, las zonas afectadas por los terremotos que han asolado a la población.

De vuelta al trabajo, los tres son conscientes de que los mundiales están al alcance, pero harán falta sacrificios. ¿La clave? Clara: "Mantener los pies en el suelo y trabajar, trabajar y trabajar", dice Domenicali. Y es que nadie se hace ilusiones en Maranello: "No podemos pensar que el viento sopla a nuestros favor". Saben mejor que nadie que si lideran el mundial es por aprovechar las oportunidades presentadas y ser más inteligentes y constantes que los demás; pero el F2012 sigue sin ser el mejor de la parrilla… de momento: "En Budapest, Red Bull siempre ha sido competitivo, y McLaren ha demostrado en Alemania que ha regresado", comenta preocupado Stefano.



HORNER: "ALONSO NO ES INALCANZABLE"

Precisamente en Red Bull Racing saben que una de las claves de Fernando Alonso es su regularidad. Christian Horner espera que sus chicos, Sebastian Vettel y Mark Webber, aprendan la lección: "Alonso lleva 34 puntos de ventaja, pero no es insuperable; es importante que nuestros pilotos sean más regulares. Este fin de semana tendremos otra oportunidad", afila sus garras.

Vettel se reencontrará con el circuito en el que debutó en 2007 con Toro Rosso, mientras que Mark Webber intentará repetir su victoria de 2010. Para el alemán se trata de "una de las pistas más lentas del año, donde puede hacer mucho calor y ser exigente físicamente". El australiano destaca, por su parte, la "dificultad para adelantar" y la tremenda complejidad del último sector: "Es muy, muy difícil; se necesita un coche bien equilibrado".



HUNGARORING, UNA RATONERA

La undécima prueba del mundial 2012, superando el ecuador, serán setenta vueltas a un circuito de 4,381 kilómetros de longitud. El calor, dicen las previsiones, será un condicionante importante, tanto para los frenos como para los neumáticos. Un circuito típicamente ratonero ideado por Ecclestone para ralentizar a los monoplazas y que se leyera mejor la publicidad del circuito y de los propios coches: la velocidad máxima 'sólo' roza los 300 km/h, rebajando la media a 191 km/h. La recta más larga ni siquiera llega al kilómetro de longitud, pues se queda en novecientos ocho metros.

Según Williams, el consumo de combustible es de dos kilogramos por vuelta, y cada diez kilos cargados penaliza en 0,3 segundos al monoplaza. Pirelli llevará los mismos compuestos usados en las anteriores carreras: los medios (blancos) y los blandos (amarillos). Para Paul Hembery, director deportivo de Pirelli, se trata de "una pista revirada donde las temperaturas normalmente son elevadas". Paul cree que la clave será “encontrar el equilibrio entre el rendimiento del neumático y la durabilidad". En cada entrada en boxes se pierden 20 segundos al recorrer los 364 metros del pit-lane lo que, según Williams, condiciona una estrategia de tres o cuatro paradas para la carrera, con una media del coche de seguridad realmente baja: 0,2 veces por carrera.

El año pasado se efectuaron 85 paradas en boxes, y la más rápida duró 2,8 segundos. Williams montará una configuración de alta carga aerodinámica propia para un circuito con muchas curvas de media o baja velocidad. El acelerador se pisa a fondo en el 54% de cada vuelta. La preciosa ciudad de Budapest siempre es un atractivo para todo el paddock, que disfruta del fin de semana tanto dentro como fuera de la pista, por las calles, comercios y monumentos de una ciudad inolvidable, cuyo ambiente cautiva a cualquiera.



LUCHA EN EL PELOTÓN

Puede que Fernando Alonso sea líder del Mundial de Pilotos, pero Red Bull Racing lo es del de Constructores. Además, habrá más corredores y equipos que quieran chafarle el día al español. En Mercedes recuerdan que Michael Schumacher sigue teniendo el récord de la vuelta (1,19,071, conseguida en 2004 a bordo de un Ferrari), mientras que en Lotus Kimi Raikkonen sueña con regresar al podio, aunque esta vez quiere ganar la carrera: "Hay que clasificarse el domingo bien arriba y evitar el lado sucio de la pista", dice el finlandés. Kimi cree que Lotus es capaz de realizar un buen trabajo, si no el sábado, sí el domingo: "No somos los mejores en las clasificatorias, pero sí buenos en las carreras, bajo el calor y con estrategias diferentes", matiza el campeón mundial de 2007. "El equipo ha trabajado duro en las mejoras del coche y debemos ser competitivos en Hungría", adelanta.

Y hay más: Sergio Pérez, tras una magnífica remontada en Hockenheim (pasó del decimosexto en la parrilla al sexto lugar en la meta), llega a Hungaroring para repetir sus éxitos de Malasia y Canadá (donde subió al podio) en una pista que califica de "especial, parecida a Mónaco, con muchos cambios de dirección". El mexicano de Sauber cree que la pista húngara "se adapta muy bien” al C31, por lo que espera que rinda igual de bien que en Alemania.

Por su parte, y en su guerra particular en el fondo del pelotón, el español Pedro de la Rosa continúa su progresión con HRT. Con añoranza por su increíble actuación con McLaren en 2006 (cuando luchó mano a mano hasta ganar a Michael Schumacher), el catalán espera con ganas un circuito "que debe adaptarse bien al coche porque tiene muchas curvas lentas". Pedro recuerda la competitividad de HRT en Mónaco, por lo que es optimista: "Hungaroring es el Mónaco permanente", asegura. Todo está, pues, listo para que la Fórmula 1 continúe su mundial excitante y apasionante, tanto para los equipos punteros como para los más modestos.



LAS VACACIONES DE LA FÓRMULA 1

No hay tregua tras Hockenheim: mientras que la mayoría de nosotros disfrutamos de nuestras (merecidas) vacaciones, el gran circo no descansa para regalarnos su espectáculo en pleno verano húngaro. Habrá que aprovecharlo, pues tras la carrera de Hungría será la Fórmula 1 la que se vaya de vacaciones: el siguiente gran premio será del 31 de agosto al 2 de septiembre. Merecerá la pena, pues Spa-Francorchamps nos hará olvidar cualquier viso de depresión postvacacional. Hasta entonces, disfruten de este fin de semana, disfruten de Hungaroring, disfruten de la Fórmula 1 y no se olviden de meter la pasión en la maleta.
Por Héctor Campos