Mireia Belmonte disputará en la primera sesión de finales la de los 400 metros estilos, después de lograr el quinto mejor tiempo por la mañana. Michael Phelps estuvo a punto de quedar eliminado en la misma prueba masculina

Unas horas separan a Mireia Belmonte de su primera final olímpica. La principal baza de la natación española se sacudió los nervios, la responsabilidad, respondió acorde a las exigencias y se clasificó para la final de los 400 metros estilos con el quinto mejor tiempo (4:34.70). Una posición y una marca que le conceden ciertas posibilidades de luchar por el tercer escalón del podio.
El oro parece destinado para la campeona del mundo, la estadounidenses Elisabeth Beisel (4:31.68) o para la china Shiwen Ye (4:31.73). La española se batirá el cobre con la británica Hannah Milley; la campeona olímpica, la australiana Stephanie Rice; la húngara Katinka Hosszu, tercer mejor tiempo, y la otra representante china Xuanxu Li. Muy difícil, pero cualquier opción queda abierta.
Aunque es su segunda experiencia olímpica, a Mireia no le dejó de impresionar el ambiente en las gradas del Centro Acuático que se elevan como dos alas. Pero una vez sonó la bocina de su serie, la última de los 400 estilos, se rigió por lo que tantas veces ha hecho. Tuvo como referencia a Beisel, la gran favorita, hasta que ésta se le escapó en el tramo de espalda. Mireia pasó de ser primera tras la mariposa a cuarta a mitad de prueba. Recuperó respecto a Xuanxu Li en la braza y le disputó el segundo puesto de la serie. Siempre se mantuvo unas décimas por encima de su récord de España (4:33.91), pero su tiempo final le fue suficiente para entrar con holgura en la final.
"Muy contenta. Todo ha salido bien", resumió su experiencia. Le corresponderá nadar por la calle 2, "un poco alejada, pero podré ve cómo transcurre la carrera", valoró. Las medallas no valdrán menos de 4:32 'corto'. Eso la obligaria a mejorar sustancialmente su plusmarca. "Puedo bajarla", confía Belmonte, "pero no sé cuánto. La medalla será muy difícil porque hay mucho nivel". En esta misma prueba, su compañera de club, Claudia Dasca (17 años), no nadó a su mejor nivel y quedó en el vigésimo quinto puesto, con 4:46.80, a seis segundos del tiempo que acreditaba. Su participación en Londres acabó aquí.
La tercera nadadora del CN Sabadell que compitió en la primera jornada de eliminatorias, Judit Ignacio, lo hizo en los 100 mariposa para tomar contacto con la competición. Su especialidad son los 200. Nadó cerca de su récord nacional (59.42), ganando su serie, pero sólo le valió para una vigésimo sexta posición. Inmediatamente por delante de ella, dos ilustres, la polaca Otylia Jedrzejczak y la australiana Jessicah Schipper, que también tomaron esta prueba como ensayo para los 200.
Phepls, por los pelos
La primera sesión natatoria recordó lo implacable que resulta la competición olímpica, que no entiende de historiales. Dos de los favoritos en una de las finales del dia, el campeón en Pekín 2008 de los 400 libre, el surcoreano Taehwan Park, y el plusmarquista mundial, el alemán Paul Biedermann, cayeron a la primera. Park, que ganó su serie, descalificado por una salida antirreglamentaria, y Biedermann, cortado en la decimosegunda posición. Le dejan vía libre al chino Yang Sun, el más rápido (3:45.07) nadando sobrado.

Pudo ser la campanada del dia, pero Michael Phelps se salvó por los pelos de caer eliminado en los 400 metros estilos, la primera prueba en la que intenta ser el nadador masculino que suma tres títulos olímpicos consecutivos. Le permitió al hungaro Lszalo Cseh disputarle el triunfo en su serie, y ambos jugaron con fuego. Cseh, un aspirante al podio, acabó chamuscado (noveno en total) y Phelps se metió en la final por sólo siete centésimas (4:13.33). Nadará por la calle 8, una circunstancia que en la historia del olimpismo ha dado lugar a varios episodios épicos.
Otra víctima fue el relevo femenino alemán de 4x100 metros libres, candidato a las medallas liderado por la plusmarquista mundial de 100 libre, Britta Steffen, que se quedo también fuera de la final.